Nuestra Señora de Belén

Horarios de Misa

Jueves: 19.30hs.
Sábados: 20 hs.
Domingos: 10 hs. Misa para niños, y 20 hs.

Confesiones: después de Misa.

Bautismos: segundo y cuarto domingo de cada mes.


Secretaría Parroquial


Jueves: 18.30 a 20 hs.
Sábados: 18.30a 20 hs.
Domingos: 11 a 12 hs.


CARITAS

Martes de 14 a 18 hs.



Nuestro Párroco

Pbro. Daniel Gazze



A todos los que ingresen a esta página:


*** BIENVENIDOS ***

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:: Homilías ::

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jueves, 8 de octubre de 2009

Sólo desde la fidelidad a Cristo puede brotar la verdadera renovación eclesial

CIUDAD DEL VATICANO, miércoles 7 de octubre de 2009.

La Iglesia se reforma desde dentro, como han mostrado numerosos santos que han impulsado su renovación a lo largo de la historia, afirmó Benedicto XVI este miércoles durante la audiencia general, en la Plaza de San Pedro del Vaticano.

"Cualquier reforma interesa ciertamente a las estructuras, pero primero debe incidir en los corazones de los creyentes", dijo.

"Sólo desde la fidelidad a Cristo puede brotar la verdadera renovación eclesial", indicó.

Y añadió: "Sólo los santos, hombres y mujeres que se dejan guiar por el Espíritu divino, dispuestos a tomar decisiones radicales y valientes a la luz del Evangelio, renuevan a la Iglesia y contribuyen de manera decisiva a construir un mundo mejor".

Para ilustrarlo, Benedicto XVI puso el ejemplo de varios santos que han producido y difundido movimientos de renovación espiritual de la Iglesia, como Carlos Borromeo, Felipe Neri, Ignacio de Loyola, José de Calasanz, Camillo de Lellis y Luis Gonzaga, en el siglo XVI.

Y se detuvo especialmente en la figura de un sacerdote que recibió formación de farmacéutico: San Juan Leonardi, fundador de la Congregación de los Sacerdotes reformados de la Beata Virgen..

Este santo enseñó que Jesucristo es la medicina que cura todos los males del hombre y "comprendió que toda reforma debe hacerse desde dentro de la Iglesia y nunca contra la Iglesia", explicó el Santo Padre.

Precisamente este viernes se cumplirán 400 años de la muerte de san Juan Leonardi, patrón de los farmacéuticos que proyectó y contribuyó a la institución de una específica Congregación de la Santa Sede para las misiones, la antes conocida como Propaganda Fide, hoy Congregación para la Evangelización de los Pueblos.

Tal y como recordó el Santo Padre en la catequesis que pronunció durante la audiencia general, Juan Leonardi nació en 1541 en Diecimo, en Italia. Recibió formación de lo que entonces se denominaba boticario, pero "tras una madura reflexión, decidió encaminarse hacia el sacerdocio".

"Con todo, no abandonó la pasión por la farmacopea, porque sentía que la a través de su profesión de farmacéutico podría realizar plenamente su vocación, la de transmitir a los hombres, mediante una vida santa, "la medicina de Dios", que es Jesucristo crucificado y resucitado", prosiguió el Papa.

"San Juan Leonardi se dedicó al apostolado entre los chicos, a través de la Compañía de la Doctrina Cristiana, reuniendo alrededor suyo a un grupo de jóvenes con los cuales, el 1 de septiembre de 1574, fundó la Congregación de los Sacerdotes reformados de la Beata Virgen, posteriormente llamada Orden de los Clérigos Regulares de la Madre de Dios", relató.

"Murió en 1609 por una gripe contraída mientras estaba prodigándose en el cuidado de cuantos, en el barrio romano de Campitelli, habían sido afectados por la epidemia", añadió..

El Santo Padre destacó que "San Juan Leonardi intentó hacer del encuentro personal con Jesucristo la razón fundamental de su propia existencia", y que repetía a menudo: "Es necesario volver a empezar desde Cristo".

Criterios para renovar la Iglesia

El Santo Padre subrayó que este santo, "movido por el celo apostólico, en mayo de 1605, envió al Papa Pablo V, recién elegido, un Memorial en el que sugería los criterios para una verdadera renovación en la Iglesia".

Entre estos criterios se encontraban algunas recomendaciones, que, en opinión del Papa, siguen plenamente vigentes hoy.

Destacaba, por ejemplo, en su escrito, que es "necesario que quienes aspiran a la reforma de las costumbres de los hombres busquen, sobre todo y ante todo, la gloria de Dios".

También indicaba que éstos tenían que brillar "por la integridad de vida y la excelencia de sus costumbres, de modo que, en lugar de obligar, atraigan dulcemente a la reforma".

Observaba también que "quienes quieran hacer una reforma seria de la religión y la moral deben hacer en primer lugar, como un buen médico, un cuidadoso diagnóstico de los males que afligen a la Iglesia para que podamos ser capaces de prescribir para cada uno de ellos el remedio más apropiado".

Indicó que "la renovación de la Iglesia debe llevarse a cabo por igual en los jefes y empleados, por arriba y por abajo; debe comenzar por quienes gobiernan para extenderse después a sus súbditos".

Por ello, este santo instó al Papa a promover una "reforma universal de la Iglesia", mientras se preocupaba por la formación cristiana del pueblo y especialmente de los niños, de educarlos "desde los primeros años... en la pureza de la fe cristiana y de las santas costumbres".

Benedicto XVI destacó que "la figura luminosa de este santo invita a los sacerdotes en primer lugar, y a todos los cristianos a tender constantemente a la santidad".

Fuente: zenit.org

miércoles, 7 de octubre de 2009

Nuestra Señora del Rosario

En este día se pide la ayuda de la santa Madre de Dios por medio del Rosario o corona mariana, meditando los misterios de Cristo bajo la guía de aquélla que estuvo especialmente unida a la encarnación, pasión y resurrección del Hijo de Dios.

El rezo del Santo Rosario es una de las devociones más firmemente arraigada en el pueblo cristiano. Popularizó y extendió esta devoción el papa san Pío V en el día aniversario de la victoria obtenida por los cristianos en la batalla de Lepanto (1571), victoria atribuída a la Madre de Dios, invocada por la oración del Rosario.

Hoy la Iglesia nos invita a descubrir la importancia de María dentro del misterio de la salvación y a saludarla como Madre de Dios, repitiendo sin cesar: Ave María. La celebración de este día es una invitación a meditar los misterios de Cristo, en compañía de la Virgen María, que estuvo asociada de un modo especialísimo a la encarnación, la pasión y la gloria de la resurrección del Hijo de Dios.

La Historia del Santo Rosario

¿Qué es el Santo Rosario?

Para meditar las palabras del Ave María

Octubre: Mes de las Misiones

Recemos por las misiones,
por los misioneros argentinos
y por nuestra Patria.


En el mes de las Misiones, seamos misioneros, también con nuestra oración.

Los invitamos a que se sumen al rezo del Rosario Misionero en la parroquia, hoy, miércoles 7 de octubre, día de Nuestra Señora del Rosario, a las 17 hs.

Y a quienes no puedan asistir, los invitamos a acompañarnos rezando el Rosario Misionero, desde donde se encuentren.


¿Qué es el Rosario Misionero?

¿Cómo se reza?


Carta del Director Diocesano de OMP


Queridos hermanos y amigos misioneros:

Por segundo año consecutivo, se nos invita desde el Secretariado Nacional de OMP, a unirnos a la Cadena de Oración Misionera a través del rezo del Rosario Misionero en comunión con todas las diócesis del país. Es consagrarle a la Virgen María, Reina de las Misiones, nuestra Patria tan necesitada de oraciones, y la misión de la Iglesia en el mundo entero. Es tener presente en nuestro corazón a las misiones y a los misioneros argentinos.

En palabras del Pbro Osvaldo Leone, Director Nacional de OMP: "Luego de la experiencia compartida el año pasado estoy convencido que será una muy buena oportunidad para renovar nuestro sí a las misiones desde la oración, hacer conocer y promover la devoción en honor de María Reina de las Misiones, y como apoyo concreto a las misiones y misioneros."


A nuestra diócesis de Santa Fe de la Vera Cruz, le fue asignado el día 7 de octubre junto con la diócesis de Tucumán, en turnos de media hora.

Les pedimos que quienes puedan ofrecer su oración, nos envíen a esta dirección de mail, antes del 1 de octubre, el momento elegido y el nombre de quienes se comprometerán a rezar. Puede hacerse en forma individual, en familia, en comunidad parroquial o escolar.

Les adjuntamos, además, una explicación del rosario misionero.

Esperando unirnos ese día, muy especialmente, a favor de las misiones, los saludamos en Cristo, Misionero del Padre

Pbro. Ignacio Balbo - Director Diocesano de OMP
Equipo Diocesano de IAM
Arquidiócesis de Santa Fe de la Vera Cruz


Organiza:

martes, 6 de octubre de 2009

Marta y María

Lucas 10, 38-42

Yendo ellos de camino, entró en un pueblo; y una mujer, llamada Marta, le recibió en su casa. Tenía ella una hermana llamada María, que, sentada a los pies del Señor, escuchaba su Palabra, mientras Marta estaba atareada en muchos quehaceres. Acercándose, pues, dijo: «Señor, ¿no te importa que mi hermana me deje sola en el trabajo? Dile, pues, que me ayude». Le respondió el Señor: «Marta, Marta, te preocupas y te agitas por muchas cosas; y hay necesidad de pocas, o mejor, de una sola. María ha elegido la parte buena, que no le será quitada».

Jesús iba con placer a Betania, y se sentía como en su casa. Marta, que se dedica con empeño a las faenas de la casa, está tan absorta en servirlo atentamente que no encuentra el tiempo de gozar su compañía. En cambio, María prefirió sentarse junto a él para escuchar sus enseñanzas. Jesús no quiere ser juez entre Marta y María: no manda a la primera que se siente a escucharle, ni a la segunda que se levante a ayudar a su hermana. Él les es amistoso, pero aprovecha la ocasión para ofrecer un consejo siempre válido: en nuestra peregrinación terrenal conviene sólo preocuparse de escuchar la palabra de Dios, y respetar sus enseñanzas con nuestras obras.

¿Qué cuenta más, escuchar a Dios o trabajar por Él? ¿La vida activa o la vida contemplativa? "Una sola es la cosa de que hay necesidad." Vida activa y contemplativa no están en contraposición así como Marta y María, son" hermanas." Cada fiel cristiano, en el estado de vida que le es justo, tiene que aprender a ser contemplativo en el actuar y activo en la contemplación.

El Maestro nos enseña que no es necesario preocuparse excesivamente por las "obras de Dios", si nos llevan a no tener tiempo para estar y para dialogar con el "Dios de las obras." Si primero no hablamos con Dios, ¿cómo podremos hablar luego de Él a los otros? A menudo nos sentimos metidos en este conflicto: entre mil urgencias y contingencias, creemos no tener tiempo que dedicar a la oración, para hablar con nuestro Padre bueno. Volvamos a atribuir el justo valor y el justo tiempo a la vida interior.

Comentario al Evangelio de Hoy

San Agustín (354-430), obispo de Hipona (África del Norte) y doctor de la Iglesia
Sermón 104; PL 38, 616

Dos mujeres, dos imágenes de nuestra vida

Creo que comprenden que estas dos mujeres, las dos amadas por el Señor, las dos dignas de su amor, las dos discípulas suyas..., estas dos mujeres, pues, son imagen de dos formas de vida: la vida de este mundo y la vida del mundo futuro, la vida de trabajo y la vida de descanso, la vida llena de preocupaciones y la vida en la bienaventuranza, la vida en el tiempo y la vida eterna.

Dos vidas: meditemos sobre ellas más largamente. Consideraen qué compone la vida de aquí abajo: no digo que sea una vida reprensible..., una vida de desenfreno e impía; no, hablo de una vida de trabajo, cargada de pruebas, angustias y tentaciones, de esta vida que no tiene nada reprochable como era la de Marta... El mal no había entrado en esta casa, tanto en Marta como en María; si hubiera entrado, la llegada del Señor lo habría disipado todo. Dos mujeres, pues, han vivido en ella, las dos han recibido al Señor, dos vidas amables, rectas, una hecha de trabajo, la otra de descanso... Una, vida de trabajo pero exenta de compromisos, escollo de una vida dada a la acción; la otra, una vida exenta de ocio, escollo de vida de recreo. Había allí dos vidas, y la misma fuente de vida...

La vida de Marta, es nuestro mundo; la vida de María, es el mundo que esperamos. Vivamos la de aquí con rectitud para obtener plenamente la otra. ¿Qué es lo que ya poseemos de esta vida? Precisamente, ya en este momento llevamos un poco esta vida: lejos de los negocios, fuera de las preocupaciones familiares, se han reunido aquí para escuchar. Con este comportamiento se asemejan a María. Y les es más fácil que a mi que debo hablarles. Sin embargo, lo que voy a decir, lo tomo de Cristo, y este alimento es el de Cristo. Porque Él es el pan común a todos, y es por ello que yo vivo en comunión con ustedes.

lunes, 5 de octubre de 2009

Almuerzo Parroquial

Torta Aniversario

El domingo 4 de octubre, luego de compartir la Eucaristía, nos reunimos como comunidad parroquial para celebrar el vigésimo aniversario de ordenación sacerdotal de nuestro párroco, Pbro. Gerardo Galetto, quien estuvo acompañado por su familia y gran cantidad de familias amigas.

Compartimos el almuerzo y la reunión se prolongó con los mates de la tarde.

El salón, a la espera de los invitados

¡¡¡Muy bien por los asadores!!!

El almuerzo

El párroco dando ejemplo... :)

Mateada con las familias

¡¡¡MUCHAS GRACIAS a todos los que trabajaron para que este momento compartido fuera posible!!!

GRACIAS a quienes pudieron asistir al almuerzo y también a todos aquellos que, a pesar de no poder acompañarnos con su presencia, hicieron llegar sus saludos y buenos augurios.

¡¡¡Y FELICITACIONES, nuevamente, a nuestro párroco, por un aniversario más!!!


Más fotos de este domingo compartido en la presentación "Almuerzo Parroquial", a la derecha del blog.


domingo, 4 de octubre de 2009

Homilía Dominical

27º Domingo del Tiempo Ordinario
Lecturas
Gn 2, 18-24
Hb 2, 9-11
Mc 10, 2-16

Comenzamos el mes de octubre, dedicado a la familia, y acabamos de escuchar el Evangelio en el que Jesús nos habla del tema. Una cuestión importantísima para la realización humana, y además, para los creyentes, signo real del amor de Dios por la humanidad. La familia nos ayuda a entender que Dios es comunión de personas, que es Vida, que es Amor, que quiere el bien de sus creaturas y que se preocupa por ellas.


El texto evangélico nos muestra a Jesús haciéndose cargo de la tradición que le precedía en la enseñanza sobre la familia, y revelando que en el designio original de Dios ella es la unión indisoluble del varón y la mujer. Este es un ideal exigente, que puede costar sacrificios, pero que encierra una enorme hermosura y por el que vale la pena seguir trabajando y proponiéndolo a la sociedad, que tal vez hoy tiene condicionamientos culturales muy distintos a los de la época del Señor. Vale la pena seguir sembrando todos los valores contenidos en la institución familiar, que tanto bien puede hacer a la comunidad humana y que puede contribuir mucho a la construcción de un mundo nuevo.

También el texto muestra la distancia que a veces hay entre los ideales y su realización concreta. Esta distancia no debe desanimar a un creyente, si es que se intenta sinceramente dar lo mejor de sí. El diálogo contenido en el Evangelio de hoy prueba que la revelación cristiana asume que la concreción socio-histórica del ideal de la indisolubilidad fue muchas veces pobre o casi nula, al punto que la ley de Moisés permitió el divorcio. Jesús, que es la plenitud de la verdad, enseña que esa no es la intención original del Creador. Pero conviene tener presente que también Jesús es la plenitud de la Misericordia, y que por tanto Él también comprende a todos aquellos que por distintos motivos no logran alcanzar el ideal de los valores. Parecería que en la Revelación que Dios hace a su Pueblo se entiende que éste es frágil y que no siempre logra el bien absoluto, sino el bien posible.

Tal vez esto nos ayude a no tener ojos discriminadores con quienes no encajan en el molde de la familia ideal -a la que no hay que renunciar-, sino todo lo contrario, a tener el mismo espíritu de Jesús, que se sintetiza en dos palabras: verdad y misericordia.
El texto también habla de otra característica que parece ser un designio del Creador, y que es la vocación social del hombre. Creada a imagen de Dios, la creatura humana está llamada a vivir en comunión con los demás, es decir, en comunidad. La familia es la primera de ellas, es indispensable, pero al mismo tiempo, insuficiente. El hombre no puede vivir sólo para su familia: necesita de otros ámbitos en donde realizar su personalidad. Es interesante notar que las palabras del Génesis "no es bueno que el hombre esté solo" no refieren a la familia, sino al mundo. A continuación de estas palabras no se habla de la creación de la mujer, sino de todas las cosas que el hombre tiene que dominar, sobre las cuales tiene que ejercer señorío. La superación de la soledad tiene que ver con una actitud de entrega, de don de sí mismo, que no puede terminar en el propio hogar. El hombre tiene que "dejar padre y madre" para seguir creciendo y madurando como persona. Esto no significa olvidarlos o desentenderse de ellos, pero sí trascender las fronteras del propio mundo privado, al cual pertenece la familia.
Otra característica que surge de las lecturas de hoy es que en el designio creador de Dios el hombre sólo puede existir como varón o como mujer. La sexualidad, por lo tanto, no es un capricho de la naturaleza ni una mera construcción cultural, ni siquiera un fenómeno biológico, sino un don. Como todas las gracias y regalos del Creador, comporta también una tarea, es decir: se trata de una vocación. La masculinidad y la femineidad encierran un proyecto creador sobre nosotros, del que tenemos que ser conscientes y asumirlo para realizarlo cada vez mejor. Parece importante hablar de estos temas en la familia, sobre todo con los hijos, los niños y los jóvenes, pues es evidente que la felicidad de una persona depende en gran medida del equilibrio, la serenidad y la madurez con que asumamos esta realidad que nos recuerda la vocación original de toda persona al don de sí mismo, es decir al amor.
Y por último: no parece casualidad que el texto termine con el enojo de Jesús hacia quienes pretendían impedir que los niños se acercaran a Él. Parecería decir el texto: no impidan que los niños se acerquen a la plenitud de la vida, no hagan que ese maravilloso proyecto que es la vida humana se vea frustrado, no permitan que las infinitas posibilidades de realización personal que el Creador regala desde el momento de la concepción se vea truncado. Todos sabemos que hay muchas maneras de impedir que la vida humana se convierta en un proyecto de libertad personal. En el contexto en el que vivimos, resulta vital que los creyentes tengamos el coraje de trabajar decididamente por una "cultura de la vida" que tanto nos reclaman desde su indefensión los inocentes, los frágiles, los olvidados, los pobres.


P. Gerardo Galetto

Evangelio Ilustrado

La respuesta es el AMOR

Evangelio según San Marcos (10, 2-16)

(Clickear sobre la imagen para ver tamaño completo)

sábado, 3 de octubre de 2009

Mes de la Familia


Tradicionalmente al mes de octubre se lo conoce como el Mes de la Familia, por celebrarse en él el Día de la Madre. Hay muchas razones para unir ambas celebraciones y agradecer en ellas tanto el don de la vida, como su necesario acompañamiento. La vida necesita del amor de la madre y del ámbito de una familia para su desarrollo, y la familia, a su vez, recibe con gozo el don de la vida que compromete y fortalece sus vínculos.

El cuidado de la vida reclama la presencia de una familia. Qué triste cuando a este don no se lo vive con la responsabilidad que merece, porque las consecuencias se ven reflejadas en los hijos.

Es cierto que hay situaciones conflictivas que requieren una atención particular, incluso en defensa de la misma vida, pero separar vida y familia termina empobreciendo a los padres como a la sociedad, y compromete el normal crecimiento de los hijos. La Familia pertenece a esas realidades que es difícil de definir porque son un espacio natural de vida y afecto, como la fuente primera de esas relaciones fundantes de paternidad, maternidad y fraternidad que sostienen a la misma vida. Es común decir que la Familia es la primera escuela de vida y de los derechos humanos. No se proclaman, en ella se viven. Cuánta responsabilidad les cabe a los padres como maestros de esta escuela, asumir el rol que les pertenece.

Al mundo de hoy le cuesta entender o aceptar la noción de naturaleza como algo que nos antecede y acompaña, y que es la base del derecho natural. Parecería que todo depende de nuestra decisión creativa, como de un absoluto creador que no tiene límites. Hablar de la existencia de una ley natural, como fundamento de nuestra condición humana, no es un límite a mi condición de hombre libre, sino la comprensión de nuestra verdad como seres creados. Tocamos aquí, necesariamente, el ámbito de la filosofía y de la teología, como fundamentos últimos de la vida del hombre. La Familia vista desde la fe y según el designio de Dios creador del hombre, varón y mujer, es “el lugar primario de la humanización de la persona y de la sociedad” (Ch. L. 40). Dios Creador, en cuanto principio del orden natural, es garantía de la verdad del hombre.

Si bien la familia tiene aspectos culturales y presenta roles y actitudes marcados por el tiempo, sin embargo, hay algo que le es propio y la define. Por ello, defender a la familia fundada sobre la complementariedad del hombre y la mujer como fuente de vida y primer cuidado del niño, no es defender una bandera del pasado o un discurso de la derecha, sino un acto de profunda sabiduría sobre la condición humana que se convierte, por su misma razón, en una actitud profética respecto al mundo que debemos construir. En torno a la familia se juega, en gran medida, el nivel humano y moral de la humanidad. Su lugar no lo puede ocupar el Estado, pero sí le corresponde a él reconocerla y protegerla. Por ello el tema de la Familia es, también, un tema político que hace a la vida de la sociedad. Ella no puede quedar relegada al ámbito de lo privado sin la presencia de un Estado que con sus leyes la sostenga, garantice y promueva.

Acompañando de un modo especial a todas las familias que viven el dolor por la ausencia de un ser querido, como también a aquellas que sufren la precariedad de medios e incluso la pobreza, y a tantas otras que viven en silencio el dolor moral de algunos de sus miembros, quiero hacerles llegar una palabra de esperanza, que surge de mi fe en Dios, que es Padre de todos y de la verdad de lo que son ustedes, sus hijos, para que puedan mirar con ojos de amor, y tal vez de reconciliación, esa realidad que les pertenece y de la cual son testigos responsables.

Reciban de su Obispo junto a mi afecto y oraciones, mi bendición en el Señor.



Mons. José María Arancedo

Arzobispo de Santa Fe de la Vera Cruz

viernes, 2 de octubre de 2009

Santos Ángeles Custodios

«Ángel santo de la guarda, compañero de mi vida, tú que nunca me abandonas, ni de noche ni de día. Aunque espíritu invisible, sé que te hallas a mi lado, escuchas mis oraciones, y cuentas todos mis pasos. En las sombras de la noche, me defiendes del demonio, tendiendo sobre mi pecho, tus alas de nácar y oro. Ángel de Dios, que yo escuche, tu mensaje y que lo viva, que vaya siempre contigo, hacia Dios, que me lo envía. Testigo de lo invisible, presencia del cielo amiga, gracias por tu fiel custodia, gracias por tu compañía».


Así de hermosa es la poesía con que dan comienzo las laudes de este día. En ella ya se encuentra sintetizada la espiritualidad y el sentido de esta fiesta.


¿Quiénes son los Ángeles Custodios?


Dios ha asignado a cada hombre un ángel para protegerle y facilitarle el camino de la salvación mientras está en este mundo. Afirma a este respecto San Jerónimo: “Grande es la dignidad de las almas cuando cada una de ellas, desde el momento de nacer, tiene un ángel destinado para su custodia”.

La existencia de los ángeles está fuera de duda y siempre la Iglesia los veneró y difundió su culto. San Gregorio Magno llega a decir esta hipérbole: «En casi todas las páginas de las Sagradas Escrituras está contenida la existencia de los Ángeles». El Antiguo Testamento habla repetidas veces de su acción prodigiosa en favor de los hombres: un ángel avisa a Lot del peligro que corre Sodoma y el castigo que va a recibir esta ciudad. Un ángel conforta a la criada de Abraham, Agar, cuando es despedida y camina por el desierto. Un ángel socorre al profeta Elías y le alimenta con pan y agua fresca por dos veces cuando huye de la persecución de la reina Jezabel. Un ángel acompaña y colma de gracia al joven Tobías y a su padre y demás familiares. Casi todo el libro de Tobías gira en torno al arcángel San Rafael. También en el Nuevo Testamento aparece el ángel liberando a Pedro de las cadenas y abriéndole la puerta de la cárcel...

En las vidas de los santos, tanto antiguos, como Santa Inés, tanto de la Edad Media, como San Francisco de Asís, y modernos, como Santa Micaela del Smo. Sacramento, Santa Gema Galgani y San Francisco de Sales, entre otros, la presencia del Ángel de la Guarda en sus vidas es como algo inseparable.

Desde que tenemos uso de razón en nuestros hogares cristianos se nos infunde la devoción al Ángel de la Guarda y se nos recomienda que no demos oído al ángel malo que nos instigará al pecado y que tratemos de oír siempre al Ángel bueno que nos inspirará lo que hemos de hacer y hemos de evitar.

Es doctrina comúnmente admitida que, al nacer, el Señor ya nos señala un ángel para nuestra custodia y que cada familia, cada pueblo, cada nación tienen su propio ángel. El sabio Orígenes ya decía algo parecido en el siglo III: «Sí, cada uno de nosotros tenemos un ángel que nos dirige, nos acompaña, nos gobierna, nos amonesta y presenta a Dios nuestras plegarias y buenas obras».

Santo Tomás de Aquino dividió los Coros angélicos en nueve categorías diferentes: «Los Serafines, Querubines y Tronos, forman la augusta corte de la Santísima Trinidad; las Dominaciones presiden el gobierno del Universo; las Virtudes, la fijeza de las leyes naturales; las Potestades refrenan el poder de los demonios; los Principados tienen bajo su amparo a los reinos y naciones; lo Arcángeles defienden a las comunidades menores, y los Ángeles guardan a cada uno de los hombres».

Los mismos Salmos hablan con frecuencia de los Ángeles. Jesucristo se refirió en varias ocasiones a la misión de estos Espíritus purísimos. San Agustín afirmaba en su tiempo que «el Ángel de la Guarda nos ama como a hermanos y está con una santa impaciencia por vernos ocupar en el cielo aquellas sillas de que se hicieron indignos los ángeles rebeldes».

¿Qué hacer nosotros por nuestro Ángel de la Guarda, ya que tanto hace él por nosotros? Dice el Éxodo: «Respétale y escucha su voz. Si oyes su voz y ejecutas cuanto te ordene, será enemigo de tus enemigos».

jueves, 1 de octubre de 2009

Santa Teresa del Niño Jesús

Patrona Universal de las Misiones
y
Doctora de la Iglesia

"En el corazón de la Iglesia, que es mi madre, yo seré el amor."




Santa Teresa del Niño Jesús y de la Santa Faz, conocida también como Santa Teresa de Lisieux o Santa Teresita, nació en la ciudad francesa de Alençon, el 2 de enero de 1873. Sus padres ejemplares eran Luis Martin y Acelia María Guerin, ambos venerables. Murió en 1897, y en 1925 el Papa Pío XI la canonizó, y la proclamaría después Patrona Universal de las Misiones. La llamó «la estrella de mi pontificado», y definió como «un huracán de gloria» el movimiento universal de afecto y devoción que acompañó a esta joven carmelita. Fue proclamada Doctora de la Iglesia por el Papa Juan Pablo II el 19 de Octubre de 1997, día de las misiones.

«Siempre he deseado -afirmó en su autobiografía Teresa de Lisieux- ser santa, pero, por desgracia, siempre he constatado, cuando me he parangonado a los santos, que entre ellos y yo hay la misma diferencia que hay entre una montaña, cuya cima se pierde en el cielo, y el grano de arena pisoteado por los pies de los que pasan. En vez de desanimarme, me he dicho: el buen Dios no puede inspirar deseos irrealizables, por eso puedo, a pesar de mi pequeñez, aspirar a la santidad; llegar a ser más grande me es imposible, he de soportarme tal y como soy, con todas mis imperfecciones; sin embargo, quiero buscar el medio de ir al Cielo por un camino bien derecho, muy breve, un pequeño camino completamente nuevo. Quisiera yo también encontrar un ascensor para elevarme hasta Jesús, porque soy demasiado pequeña para subir la dura escalera de la perfección».

Teresa era la última de cinco hermanas -había tenido dos hermanos más, pero ambos habían fallecido. Tuvo una infancia muy feliz. Sentía gran admiración por sus padres: «No podría explicar lo mucho que amaba a papá, decía Teresa, todo en él me suscitaba admiración».

Cuando sólo tenía cinco años, su madre murió, y se truncó bruscamente su felicidad de la infancia. Desde entonces, pesaría sobre ella una continua sombra de tristeza, a pesar de que la vida familiar siguió transcurriendo con mucho amor. Es educada por sus hermanas, especialmente por la segunda; y por su gran padre, quien supo inculcar una ternura materna y paterna a la vez.

Con él aprendió a amar la naturaleza, a rezar y a amar y socorrer a los pobres. Cuando tenía nueve años, su hermana, que era para ella «su segunda mamá», entró como carmelita en el monasterio de la ciudad. Nuevamente Teresa sufrió mucho, pero, en su sufrimiento, adquirió la certeza de que ella también estaba llamada al Carmelo.

Durante su infancia siempre destacó por su gran capacidad para ser «especialmente» consecuente entre las cosas que creía o afirmaba y las decisiones que tomaba en la vida, en cualquier campo. Por ejemplo, si su padre desde lo alto de una escalera le decía: «Apártate, porque si me caigo te aplasto», ella se arrimaba a la escalera porque así, «si mi papá muere no tendré el dolor de verlo morir, sino que moriré con él»; o cuando se preparaba para la confesión, se preguntaba si «debía decir al sacerdote que lo amaba con todo el corazón, puesto que iba a hablar con el Señor, en la persona de él».

Cuando sólo tenía quince años, estaba convencida de su vocación: quería ir al Carmelo. Pero al ser menor de edad no se lo permitían. Entonces decidió peregrinar a Roma y pedírselo allí al Papa. Le rogó que le diera permiso para entrar en el Carmelo; él le dijo: «Entrarás si Dios lo quiere. Tenía -dice Teresa- una expresión tan penetrante y convincente que se me grabó en el corazón».

TERESA DE LISIEUX,
UN EJEMPLO PARA LOS JÓVENES DE HOY

"La Florecita"

Zenit, 20/10/1997

Santa Teresa de Lisieux fue proclamada Patrona Universal de las Misiones (junto a San Francisco Javier), sin haber salido jamás de su celda carmelita. El 19 de octubre de 1997 fue declarada Doctora de la Iglesia Universal por Juan Pablo II, y al día siguiente el Papa habló de ella como una especie de patrona de la juventud. De hecho, no es casualidad que el pontífice diera la noticia de su doctorado durante las Jornadas Mundiales de la Juventud de París.

«Creo que los jóvenes pueden encontrar efectivamente en ella una auténtica inspiradora para guiarles en la fe y en la vida eclesial, en una época en la que el camino puede estar lleno de pruebas y dudas», explicó el Santo Padre al recibir en audiencia a los peregrinos que habían venido a Roma para participar en la proclamación de la tercer mujer como doctora de la Iglesia universal «Teresa experimentó diferentes pruebas, pero recibió la fuerza para permanecer fiel y confiada».

Karol Wojtyla sabe muy bien que las rosas con que se suele simbolizar la vida y el testimonio de la santa normanda están llenas de espinas. Teresa Martín experimentó eso que los místicos llaman «la noche de la fe», es decir, las dudas, el abandono total, la tentación de la desesperación. Por ello, explicó Juan Pablo II ella ahora «sostiene a sus hermanos y hermanas en todos los caminos del mundo».

Los tremendos sufrimientos y dudas de esta muchacha aparecen en la edición de las obras completas de Santa Teresa del Niño Jesús que acaba de editar la Librería Editora Vaticana. En esta magna obra editorial se recogen las tremendas palabras, pronunciadas el 30 de septiembre de 1897, poco antes de morir, minada por la tisis: «No puedo respirar, no puedo morir, no sabré nunca morir… sí, Dios mío, sí…».

Hablando en castellano, el Papa resumió lo esencial de la aportación mística de Teresa. Lo hizo como si contara la trama de una película, con frases breves y directas. De hecho, la mística ha sido siempre la pasión de Juan Pablo II que hizo su tesis doctoral en teología sobre San Juan de la Cruz. «Partiendo del amor que la une a Cristo, comienza a identificarse con la Bien amada del Cantar de los Cantares: "llévame en pos de ti" —explicó el Papa—. Después comprende que, con ella, el Señor atrae la multitud de los hombres, puesto que su alma tiene un inmenso amor por ellos. "Todas las almas a quienes ama son arrastradas a seguirla". Con una maravillosa audacia y finura espiritual, Teresa se apropia de las palabras de Jesús después de la Cena, para decir que también ella entra a formar parte del gran movimiento por el que el Señor atrae a todos los hombres y los conduce al Padre: "Tus palabras, ¡oh Jesús!, son , por lo tanto, mías y puedo servirme de ellas para atraer sobre las almas, que están unidas a mí, los favores del Padre celeste"».