Nuestra Señora de Belén

Horarios de Misa

Jueves: 19.30hs.
Sábados: 20 hs.
Domingos: 10 hs. Misa para niños, y 20 hs.

Confesiones: después de Misa.

Bautismos: segundo y cuarto domingo de cada mes.


Secretaría Parroquial


Jueves: 18.30 a 20 hs.
Sábados: 18.30a 20 hs.
Domingos: 11 a 12 hs.


CARITAS

Martes de 14 a 18 hs.



Nuestro Párroco

Pbro. Daniel Gazze



A todos los que ingresen a esta página:


*** BIENVENIDOS ***

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:: Homilías ::

(Clickear sobre la Biblia para leer las lecturas)


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domingo, 9 de enero de 2011

El Bautismo de Jesús

Bautismo del Señor
de Jaime Domínguez

El domingo que sigue a la fiesta de la Epifanía, dedicado a celebrar el bautismo de Cristo, señala la culminación de todo el ciclo natalicio o de la manifestación del Señor. Es también el domingo que da paso al tiempo durante el año, llamado también tiempo ordinario.

Cuando Cristo se metió en la cola para esperar su turno de ser bautizado, seguramente San Juan Bautista no sabía qué hacer. Llegó el Mesías delante de él y pidió el bautismo. El Bautista exclamó: “Soy yo el que necesita ser bautizado por ti, ¿tú vienes a mí?” (Mt 3,14). El Catecismo hace referencia a esta actitud humilde de Cristo en el n.536:

Hay una diferencia importante entre los dos bautismos:

El de Juan: con agua, exterior, signo de arrepentimiento para el perdón de los pecados.

El de Jesús: con Espíritu Santo, renovación interior que nos hace "partícipes de la naturaleza divina.”

"No soy digno ni siquiera de desatar la correa de su sandalia...", trabajo reservado al más inútil de los esclavos... Juan destaca la infinita distancia entre él y Jesús.

¿Por qué entonces Jesús se hace bautizar por Juan?

Es una escena tan impresionante, que podría resultar incomprensible, y hasta escandalosa... Pero admitámoslo, y descubramos nuevamente el "modo" que Dios emplea para salvarnos: hoy se pone en la fila de los pecadores, y aunque no lo necesitaba, se somete también a un bautismo de penitencia... Se ha hecho semejante a nosotros en todo, y por eso no se avergüenza de colocarse en la fila de aquellos que se preparaban para la llegada del Reino de Dios... así como tampoco se avergonzó de nosotros cuando tomó sobre sí todos nuestros pecados, y subió a la Cruz como si fuese un delincuente...

Pero el bautismo que recibió Jesús fue muy "especial": ciertos hechos nos indican que con Él comienza un nuevo bautismo:

El cielo abierto (ya nunca más cerrado por los pecados, como hasta este momento). Es decir, comienza una nueva etapa de relación entre Dios y los hombres: el Cielo viene a nosotros, y nosotros vamos allá: viene con Cristo y el Espíritu Santo. Llega todo, porque Dios mismo viene, y Él será para nosotros y nos dará todo. Estamos frente al comienzo de una nueva humanidad, divinizada.

En la proposición que San Marcos hace en su Evangelio el Padre no "presenta" a su Hijo (“Éste es mi Hijo amado”), sino que se dirige a Él (“Tú eres mi Hijo...”): Cristo nos representa a todos, que desde ese momento pasamos a ser hijos amados, complacencia del Padre... Cuando somos bautizados, esta vocación eterna se verifica efectivamente, verdaderamente: somos una nueva creación. Por lo tanto, nuestra dignidad, nuestra gloria, y nuestro compromiso pasa por vivir nuestro bautismo.

¡Sigamos a Cristo por la Cruz a la Luz!

Fuente: catholic.net
Autor: P. Juan Pablo Esquivel

sábado, 8 de enero de 2011

Evangelio Ilustrado


El Bautismo de Jesús

Evangelio según San Mateo (3,13-17)


(Clickear sobre la imagen para ver tamaño completo)



viernes, 7 de enero de 2011

¡Una gran celebración en CARITAS!


El miércoles 5 de enero, vísperas de la Epifanía del Señor, con una profunda y simple ceremonia en el templo, se dio comienzo a una jornada especial de celebración brindada por Caritas a sus asistidos, en la que se realizó el sorteo de valiosos juguetes oportunamente donados para tal fin.


Con una descripción de la participación de los Magos en la Adoración a Jesús y la presentación de dones, seguidos de una oración comunitaria de los fieles, se cerró esta celebración que se realizó frente al Pesebre.

A continuación en el patio parroquial, se realizó el sorteo que llevó a que cada familia que participó, a regresar a su hogar con un juguete para sus niños.

En las fotos quedó registrado tan grato momento vivido y compartido en comunión con nuestros hermanos más necesitados.


¡¡¡GRACIAS A TODOS
LOS QUE COLABORARON
EN LA REALIZACIÓN
DE ESTA FIESTA!!!

Más fotos, a la derecha del blog.

jueves, 6 de enero de 2011

Epifanía del Señor

Adoración de los Reyes
de Giotto


Celebramos hoy la Manifestación del Señor a todos los hombres

Antes de la llegada del Señor, los hombres vivían en tinieblas, sin esperanza. Pero el Señor ha venido, y es como si una gran luz hubiera amanecido sobre todos y la alegría y la paz, la felicidad y el amor hubieran iluminado todos los corazones. Jesús es la luz que ha venido a iluminar y transformar a todos los hombres.

Con la venida de Cristo se cumplieron las promesas hechas a Israel. En la Epifanía celebramos que Jesús vino a salvar no sólo a Israel sino a todos los pueblos. Epifanía quiere decir "manifestación", iluminación. Celebramos la manifestación de Dios a todos los hombres del mundo, a todas las regiones de la tierra. Jesús ha venido para revelar el amor de Dios a todos los pueblos y ser luz de todas las naciones.

En la Epifanía celebramos el amor de Dios que se revela a todos los hombres. Dios quiere la felicidad del mundo entero. Él ama a cada uno de los hombres, y ha venido a salvar a todos los hombres, sin importar su nacionalidad, su color o su raza.

Es un día de alegría y agradecimiento porque al ver la luz del Evangelio, salimos al encuentro de Jesús, lo encontramos y le rendimos nuestra adoración como los magos.

El relato de la adoración de los Reyes Magos se puede encontrar en San Mateo 2, 1-11.

“Después de haber nacido Jesús en Belén de Judea, en el tiempo del Rey Herodes, unos magos de Oriente se presentaron en Jerusalén diciendo: ¿dónde está el que ha nacido, el Rey de los Judíos? Porque hemos visto su estrella en el Oriente y venimos a adorarlo. Al oír esto, el Rey Herodes se puso muy preocupado; entonces llamó a unos señores que se llamaban Pontífices y Escribas (que eran los que conocían las escrituras) y les preguntó el lugar del nacimiento del Mesías, del Salvador que el pueblo judío esperaba hacia mucho tiempo. Ellos contestaron: En Belén de Judá, pues así está escrito por el Profeta:


Y tú, Belén tierra de Judá
de ningún modo eres la menor
entre las principales ciudades de Judá
porque de ti saldrá un jefe
que será el pastor de mi pueblo Israel.

Entonces Herodes, llamando aparte a los magos, los envió a la ciudad de Belén y les dijo: Vayan e infórmense muy bien sobre ese niño; y cuando lo encuentren, avísenme para que yo también vaya a adorarlo. Los Reyes Magos se marcharon y la estrella que habían visto en el Oriente, iba delante de ellos hasta que fue a pararse sobre el lugar donde estaba el Niño. Al ver la estrella, sintieron una gran alegría. Entraron en la casa y vieron al niño con María su madre. Se hincaron y lo adoraron. Abrieron sus tesoros y le ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra. Luego, habiendo sido avisados en sueños que no volvieran a Herodes, (pues él quería buscar al Niño para matarlo), regresaron a su país por otro camino.”

Podemos aprovechar esta fiesta de la Iglesia para reflexionar sobre las enseñanzas que nos brinda este pasaje evangélico:

*Los magos representan a todos aquellos que buscan, sin cansarse, la luz de Dios, siguen sus señales y, cuando encuentran a Jesucristo, luz de los hombres, le ofrecen con alegría todo lo que tienen.

* La estrella anunció la venida de Jesús a todos los pueblos. Hoy en día, el Evangelio es lo que anuncia a todos los pueblos el mensaje de Jesús.

* Los Reyes Magos no eran judíos como José y María. Venían de otras tierras lejanas (de Oriente: Persia y Babilonia), siguiendo a la estrella que les llevaría a encontrar al Salvador del Mundo. Representan a todos los pueblos de la tierra que desde el paganismo han llegado al conocimiento del Evangelio.

* Los Reyes Magos dejaron su patria, casa, comodidades, familia, para adorar al Niño Dios. Perseveraron a pesar de las dificultades que se les presentaron. Era un camino largo, difícil, incómodo, cansado. El seguir a Dios implica sacrificio, pero cuando se trata de Dios cualquier esfuerzo y trabajo vale la pena.

* Los Reyes Magos tuvieron fe en Dios. Creyeron aunque no veían, aunque no entendían. Quizá ellos pensaban encontrar a Dios en un palacio, lleno de riquezas y no fue así, sino que lo encontraron en un pesebre y así lo adoraron y le entregaron sus regalos. Nos enseñan la importancia de estar siempre pendientes de los signos de Dios para reconocerlos.

Los Reyes Magos fueron generosos al ir a ver a Jesús, no llegaron con las manos vacías. Le llevaron:


  • oro: que se les da a los reyes, ya que Jesús ha venido de parte de Dios, como rey del mundo, para traer la justicia y la paz a todos los pueblos;

  • incienso: que se le da a Dios, ya que Jesús es el hijo de Dios hecho hombre;

  • mirra: que se untaba a los hombres escogidos, ya que adoraron a Jesús como Hombre entre los hombres.


  • Esto nos ayuda a reflexionar en la clase de regalos que nosotros le ofrecemos a Dios y a reconocer que lo importante no es el regalo en sí, sino el saber darse a los demás. En la vida debemos buscar a Dios sin cansarnos y ofrecerle con alegría todo lo que tenemos.

    * Los Reyes Magos sintieron una gran alegría al ver al niño Jesús. Supieron valorar el gran amor de Dios por el hombre.

    * Debemos ser estrella que conduzca a los demás hacia Dios.



    miércoles, 5 de enero de 2011

    Invitación

    Ermita
    "Nuestra Señora del Rosario de San Nicolás"


    Mañana, jueves 6 de diciembre, a las 18.30 hs., invitamos al rezo del Rosario en la Ermita "Nuestra Señora del Rosario de San Nicolás" (Calle Los Abetos 150 mts. al oeste), para agradecer especialmente por su 4º año de vida.

    ¡Los esperamos a todos!


    martes, 4 de enero de 2011

    Pesebre Viviente en el Salón San Cayetano



    El jueves 30 de diciembre, los chicos que asisten a los encuentros de catequesis en el Salón San Cayetano de la Vía Muerta, sus hermanitos y sus amigos, presentaron un emotivo Pesebre Viviente que prepararon junto a sus catequistas.

    A pesar del intenso calor, fueron muchos los chicos que asistieron a los ensayos y colaboraron con los catequistas en la preparación del Pesebre.

    El público, agradecido, siguió con atención y respetuoso silencio la hermosa representación.


    Jesús, María y José, en el pesebre de Belén.

    Los pastores reciben la Buena Noticia: ¡ha nacido el Salvador!

    Unos magos de Oriente rinden honores al Niño Dios.

    El público, siguiendo atentamente el relato.

    Les acercamos también algunos videos:

    A LOS CATEQUISTAS,
    A LOS COLABORADORES,
    A LOS CHICOS Y CHICAS
    Y A SUS FAMILIAS:

    ¡¡¡FELICITACIONES!!!


    Más fotos de este momento compartido, a la derecha del blog.

    lunes, 3 de enero de 2011

    El Papa pide al mundo un "auténtico espíritu de Paz"


    Y a los cristianos, que no cedan al desánimo ni a la resignación.

    CIUDAD DEL VATICANO, sábado 1 de enero de 2011 (ZENIT.org).-

    En un mundo en el que los cristianos siguen siendo víctimas de ataques sangrientos, el Papa Benedicto XVI ha pedido un “auténtico espíritu de paz” y el valor para afrontar las dificultades.

    Así lo afirmó durante la homilía de la Misa que presidió en la Basílica vaticana hoy 1º de enero, Solemnidad de Santa María Madre de Dios y 44º Jornada Mundial de la Paz, recordando que esta última se ha convertido ya en una “tradición consolidada” en la Iglesia.

    “Es bueno comenzar una nueva etapa del camino poniéndose con decisión en el camino de la paz”, afirmó el Papa, queriendo recoger “el grito de tantos hombres, mujeres, niños y ancianos víctimas de la guerra, que es el rostro más horrendo y violento de la historia”.

    “Ante los trágicos acontecimientos que marcan la historia, ante las lógicas de guerra que por desgracia aún no están superadas del todo, sólo Dios puede tocar en lo profundo el alma humana y asegurar esperanza y paz a la humanidad”, constató el Papa.

    La paz, subrayó, “hunde sus raíces en el misterio de Cristo”, pero es también “un valor humano que realizar en el plano social y político”.

    En este contexto, la humanidad “no puede mostrarse resignada a la fuerza negativa del egoísmo y de la violencia; no debe acostumbrase a conflictos que provocan víctimas y ponen en riesgo el futuro de los pueblos”.

    “Frente a las tensiones amenazadoras de este momento, especialmente frente a las discriminaciones, a los abusos y a las intolerancias religiosas, que hoy afectan de modo particular a los cristianos (cfr ibid., 1), dirijo una vez más una invitación apremiante a no ceder al desaliento y a la resignación”, declaró el Pontífice, exhortando a todos a rezar “para que lleguen a buen fin los esfuerzos emprendidos por muchas partes para promover y construir la paz en el mundo”.

    Para llevar a cabo esta “difícil tara”, añadió, “no son suficientes las palabras”, ni “el compromiso concreto y constante de los responsables de las naciones”, sino que es necesario “sobre todo que cada persona esté animada por un auténtico espíritu de paz”.
    El ejemplo de María

    Benedicto XVI prosiguió su homilía recordando que esta Jornada Mundial de la Paz, que se celebra cada año desde 1968 en nombre de la Madre de Dios, manifiesta que esta paz, que “es el don mesiánico por excelencia”, llegó a través de María.

    María, afirmó el Papa, “es verdadera Madre de Dios precisamente en virtud de su relación total a Cristo. Por tanto, glorificando al Hijo se honra a la Madre, y honrando a la Madre se glorifica al Hijo”.

    El título de “Madre de Dios” celebrado por la liturgia “subraya la misión única de la Virgen Santa en la historia de la salvación: misión que está a la base del culto y de la devoción que el pueblo cristiano le reserva”.

    “María de hecho no recibió el don de Dios sólo para sí misma, sino para traerlo al mundo: en su virginidad fecunda, Dios dio a los hombres los bienes de la salvación eterna”, y “ofrece continuamente su mediación al Pueblo de Dios que peregrina en la historia hacia la eternidad, como antes la ofreció a los pastores del Belén”.

    “Ella, que dio la vida terrena al Hijo de Dios, continua dando a los hombres la vida divina, que es Jesús mismo y su Santo Espíritu. Por esto se la considera madre de cada hombre que nace a la Gracia y al mismo tiempo es invocada como Madre de la Iglesia”, concluyó el Papa.

    domingo, 2 de enero de 2011

    El Verbo se hizo carne para compartir nuestra vida

    "El Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros."

    El evangelio de este segundo domingo de Navidad es el prólogo del evangelio de Juan
    (Jn 1,1-18): un poema a la Palabra de Dios que orginariamente fue un himno cristiano de las primeras comunidades. Juan inicia su Evangelio con las mismas palabras del primer libro de la Biblia, el Génesis, "en el principio". Ciertamente quiere poner en relación el inicio absoluto de todo con el misterio de Jesús de Nazaret, definitiva Palabra del Padre. Desde el inicio, el texto proclama la existencia de una persona divina, que es la Palabra, igual a Dios mismo, que lo expresa y revela, que crea y que santifica todo: "Al principio existía la Palabra. La Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios. Ya al principio ella estaba junto a Dios. Todo fue hecho por ella y sin ella no se hizo nada de cuanto llegó a existir" (Jn 1,1-3). Tanto el Antiguo Testamento como el evangelista Juan afirman la centralidad de la Palabra en el proyecto creador de Dios. Dios ha creado todo por la Palabra. Todo cuanto existe es palabra suya. Por eso para el creyente escuchar es una forma de existir, es acoger la vida que siempre nos viene donada por Dios. Esta Palabra creadora se manfiestó, una y otra vez en la historia, a través de los profetas, como palabra de vida y de salvación: "En ella estaba la vida y la vida era la luz de los hombres" (Jn 1,4). La palabra es medio de comunicación, es expresión del ser, condición del diálogo. Dios tiene una palabra, una palabra de su misma condición divina con la cual ha creado todo cuanto existe y ha llegado a los hombres comunicándoles su vida y su proyecto de salvación.

    El punto más alto del himno joánico se encuentra en el v. 14: "Y la Palabra se hizo carne y habitó (literalmente: "puso su tienda") entre nosotros". La Palabra creadora y omnipotente entra en la historia asumiendo la condición frágil y mortal de todo hombre. El término "palabra" traduce un término griego muy rico, logos, que puede significar también "proyecto, razón, sabiduría". Probablemente Juan alude al mismo tiempo a la palabra creadora del Génesis, a la sabiduría de los escritos sapienciales bíblicos, y a la razón del universo de la filosofía griega. El término "carne" (griego: sarx) evoca precisamente esa dimensión de caducidad y debilidad con la cual la Palabra se hace presente en el mundo. La afirmación de Juan resume magistralmente el misterio del Dios-con-nosotros, el camino histórico de Dios a través de Jesús de Nazaret. En Cristo se encuentra la razón del universo, la plenitud de cuanto existe, el sentido de la historia y la revelación de los caminos de Dios. Lo que es propio de todo hombre, ser "carne", se afirma ahora de la Palabra eterna y divina. Dios ha colocado su "tienda" en la historia de los hombres, en la debilidad de la carne de Jesús de Nazaret. El lugar privilegiado de la presencia divina no es ya la tienda del desierto (Ex 33,7-10; 40,35), ni el grandioso templo de Jerusalén (1Re 8,10), sino la existencia histórica y el triunfo pascual de Jesús. Con razón la comunidad cristiana puede decir de él, "hemos visto su gloria", la gloria de Dios que revela su poder salvador en favor de los hombres, "la gloria propia del Hijo único del Padre, lleno de la gracia de la verdad" (Jn 1,14).

    El recién nacido de Belén es la Palabra, el Hijo de Dios, perfecta revelación del Padre. Es la gran paradoja del misterio de la Navidad: la Palabra de Dios se manifiesta hoy en un niño que no sabe hablar. Y sin embargo, Jesús de Nazaret, en su humanidad, nos revela a Dios infinitamente más que cualquier visión sobrenatural o discurso humano por profundo que sea. Dios se hace hombre y la navidad nos impone a todos una exigencia: hacernos también nosotros cada día más humanos, más respetuosos de la dignidad del hombre, porque sólo así seremos cada día más semejantes al Dios vivo que ha querido compartir nuestra condición.

    sábado, 1 de enero de 2011

    Jornada Mundial de la Paz


    Como todos los años la Iglesia celebra el 1 de Enero, Fiesta de Santa María Madre de Dios, la Jornada Mundial de la Paz. A la paz hay que prepararla, la debemos conquistar, para ello es necesario tener certezas y encontrar testigos que vayan haciendo su camino. La paz no se impone, es fruto de la verdad, de la justicia y del amor.

    A ella se oponen los egoísmos, los deseos de dominio sobre el otro, la guerra, la muerte, el comercio de la droga, la ausencia de valores morales que rijan la conducta del hombre y de los estados, en esta lista podríamos extendernos desgraciadamente. Pablo VI, que inauguró hace 44 años esta Jornada, decía que se necesitan para alcanzar la paz en el mundo: "sobre todo armas morales, que den fuerza y prestigio al derecho internacional". Es tarea del Derecho dar a cada uno lo que le corresponde, a nivel internacional es un escándalo asistir a situaciones que ofenden la dignidad del hombre.

    Entre estas armas morales, Benedicto XVI propone para este año una que considera muy actual, frente a un estado de persecuciones, discriminaciones y actos de violencia e intolerancia religiosa en el mundo: "Libertad Religiosa, camino para la Paz", nos dice. Lo religioso no es algo agregado exteriormente al hombre, sino que tiene sus raíces en lo profundo de su condición de ser espiritual y, por lo mismo, debe ser respetado y tutelado: "Negar o limitar de manera arbitraria esa libertad significa cultivar una visión restrictiva de la persona humana, oscurecer el papel público de la religión; significa generar una sociedad injusta que no se ajusta a la verdadera naturaleza de la persona humana". Si bien lo religioso tiene en la intimidad del hombre un lugar sagrado y personal, su expresión es inherente a su dimensión relacional. Lo religioso se vive y se expresa socialmente formando comunidades que necesitan su ámbito propio de libertad y expresión. Hacer de lo religioso algo sólo de la intimidad, es desconocer la naturaleza social del hombre.

    En este mensaje advierte frente a un fanatismo religioso, como a una hostilidad contra los creyentes que compromete, afirma, la laicidad positiva de los Estados. No se ha de olvidar: "que el fundamentalismo religioso y el laicismo son formas especulares y extremas de rechazo del legítimo pluralismo y del principio de laicidad. En efecto, concluye, ambos absolutizan una visión reducida y parcial de la persona humana, favoreciendo, en el primer caso, formas de integrismo religioso y, en el segundo, de racionalismo". La libertad religiosa y el respeto por su expresión pública es signo de una sociedad que reconoce la dimensión espiritual del hombre. Creo que esta fundamentación doctrinal es un llamado claro del Santo Padre frente a los ataques y discriminación que sufre hoy la vida religiosa en general incluido, en algunos casos, el cristianismo como el catolicismo. Dios, además de ser la garantía de la dignidad del hombre, es fuente de razón y justicia en la vida de la sociedad.

    Deseándoles que inicien en familia y en compañía de sus amigos un nuevo Año, les hago llegar junto a mi afecto y oraciones, mi bendición de Obispo y amigo en Nuestro Señor Jesucristo y María, Nuestra Madre de Guadalupe.

    Mons. José María Arancedo
    Arzobispo de Santa Fe de la Vera Cruz

    Homilía de la Misa de Año Nuevo

    Misa de Año Nuevo
    Solemnidad de Santa María Madre de Dios
    Lecturas

    Nm 6,22-27
    Gal 4,4-7
    Lc 2, 16-21


    Al recibir el nuevo año, puede ser que nos invadan los sentimientos que nos contagian los fuegos de artificios y los festejos a veces un tanto exagerados. Se va un año que nos deparó penas y alegrías y viene otro sobre el que proyectamos nuestros deseos de que todo vaya mejor. Aunque si lo miramos con ojos realistas sabemos que no va a ser así, el cambio de almanaque no soluciona automáticamente nuestros problemas y nos dice que el tiempo corre inexorablemente.

    La perspectiva cambia si miramos el paso del tiempo desde esa realidad más profunda todavía que es la de nuestra fe. Decíamos al celebrar el Misterio de la Navidad, que Dios se hace Niño para golpear a la puerta de nuestros corazones cerrados por el pecado, invitándonos a abrirlos a la comunion de amor con Él y, en Él, con los demás.

    Este proceso, lo sabemos, lleva tiempo. La comunión íntima y profunda de corazones nunca se da de un día para el otro. Sólo de a poco bajamos nuestras defensas y nos abrimos a la confianza, cuando descubrimos en el otro fidelidad, permanencia en el amor a través del tiempo. Por eso, celebrando la Navidad, podemos decir que el tiempo es la expresión de la paciencia de Dios que no se cansa de golpear a la puerta de nuestros corazones para convencernos de que nos ama de verdad, que es fiel y que podemos abrirnos y confiar en Él.

    Una buena manera de despedir el año viejo y recibir al nuevo sería por lo tanto mirar el pasado tratando de descubrir cómo Dios estuvo siempre cerca, a la puerta, en las alegrías y en las tristezas, en lo bueno y en lo malo ("todo sirve para el bien de los que lo aman", nos dice S. Pablo) y así convertirlo en acción de gracias que nos lleve a vivir más confiados y abiertos a Él en el nuevo año.

    A la vez, esta manera de mirar el tiempo, nos invita a la paciencia en el trabajo por su Reino. Sabemos que la comunión plena queda para el Cielo, pero también que nuestras pequeñas entregas de cada día, vividas en la fidelidad, van abriendo camino (y corazones) hacia Él.

    Esta visión de fe es la que nos enseña María, a quien hoy celebramos como Madre de Dios. El evangelio nos la presenta en esa actitud de conservar las cosas y meditarlas en su corazón. Es decir, la búsqueda de la presencia del Dios fiel que va cumpliendo sus promesas de amor a través de lo que le va ocurriendo. A esta búsqueda Él le va respondiendo haciendo brillar su rostro sobre ella y posibilitándole vivir bajo su mirada de amor.

    Le pedimos que interceda por nosotros para que también a nosotros el Señor, en este año que comienza, nos descubra su rostro y nos conceda la paz.

    ¡Feliz año nuevo para todos!

    P. Daniel Gazze