Nuestra Señora de Belén

Horarios de Misa

Jueves: 19.30hs.
Sábados: 20 hs.
Domingos: 10 hs. Misa para niños, y 20 hs.

Confesiones: después de Misa.

Bautismos: segundo y cuarto domingo de cada mes.


Secretaría Parroquial


Jueves: 18.30 a 20 hs.
Sábados: 18.30a 20 hs.
Domingos: 11 a 12 hs.


CARITAS

Martes de 14 a 18 hs.



Nuestro Párroco

Pbro. Daniel Gazze



A todos los que ingresen a esta página:


*** BIENVENIDOS ***

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:: Homilías ::

(Clickear sobre la Biblia para leer las lecturas)


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sábado, 16 de abril de 2011

Domingo de Ramos


Con el Domingo de Ramos iniciamos la Semana Santa. A lo largo de esta Semana acompañaremos a Jesús que ha venido para comunicarnos una Vida Nueva que nos permita vivir como hijos de Dios y hermanos entre nosotros. Los invito a disponernos a celebrar este camino de Dios. Pensar que Jesucristo ha venido para mí, es el mejor comienzo para vivir la Semana Santa. Con la entrada en Jerusalén Jesús inicia el camino de su hora definitiva, que se convertirá en el comienzo de su Vida para nosotros. Él quiere hacernos hombres nuevos, capaces de crear un mundo nuevo.

Si bien la vida cristiana es algo personal que nace de un encuentro libre con Jesucristo, este encuentro, sin embargo, está llamado a expresarse socialmente. Cuando Jesús nos deja el mandamiento del amor: "ámense unos a otros como yo los he amado", nos ha dejado el principio de la moral social que dice: "todo hombre es mi hermano". No podríamos llamar a Dios Padre, si no tenemos una relación fraterna entre nosotros. El nos diría no me llames Padre si has ofendido a tu hermano, que es también hijo mío. El Padre Nuestro, la oración que nos la ha enseñado Jesucristo, no es sólo un acto de diálogo con Dios, sino la puesta en práctica de nuestra fe en Dios, que es el Padre de todos. Un buen comienzo de la Semana sería examinar, desde una sincera meditación del Padre Nuestro, nuestra relación con Dios y nuestros hermanos.

Además de esta relación fraterna, la vida cristiana tiene una dimensión más amplia. La vida cristiana tiene que expresarse en una vida coherente con lo que se cree. El cristiano está llamado a cuidar y elevar desde el Evangelio este mundo que es obra de Dios. San Pablo nos dice: "todo es de ustedes, es decir, la política, el trabajo, el amor, pero nos recuerda, ustedes son de Cristo" (1 Cor. 3, 22). Esto significa que hay una manera cristiana de vivir en este mundo, incluidas las cuestiones políticas. Por ello la Iglesia nos recuerda que: "la conciencia cristiana bien formada no permite a nadie favorecer con el propio voto la realización de un programa político o la aprobación de una ley particular que contengan propuestas alternativas o contrarias a los contenidos fundamentales de la fe y la moral" (Doctrina de la Fe). Es una grave responsabilidad del cristiano, o del político cristiano, ser claro y saber definirse en temas que hacen a la dignidad de la vida humana, por ejemplo, en el caso del aborto. Esto pertenece al ámbito moral de la fe y hace a su responsabilidad social y política.

Ser cristiano, como vemos, no es algo que pueda quedar en nuestra intimidad sino que se debe testimoniar en la vida de la sociedad. La fe tiene consecuencias políticas que el cristiano debe saber asumir y comprometerse. Los invito en esta Semana a acercarse a su comunidad parroquial para vivir este camino de Jesucristo que es la fuente de esa Vida Nueva que nos traído. Reciban de su Obispo, junto a mi afecto y oraciones, mi bendición en el Señor.


Mons. José María Arancedo

Arzobispo de Santa Fe de la Vera Cruz


viernes, 15 de abril de 2011

Carta de nuestro Párroco

Querida Comunidad:

Se acercan los días de Semana Santa. Algunos, tal vez, planean unos días de descanso y paseos. Otros, seguramente, no pueden pensar en esto. Yo los invito a todos a unas vacaciones del corazón. A participar con fe y en clima de serenidad de las celebraciones de estos días. A renovar nuestra esperanza en Dios y a gozar más profundamente de ser familia suya.

El Jueves Santo contemplaremos a Jesús que se hace nuestro servidor, nos lava los pies para sentarnos a la Mesa de la Casa del Padre y nos manda servirnos los unos a los otros.

El Viernes lo miraremos en la Cruz, compañero de nuestros dolores y expresando hasta dónde llega el amor de Dios por nosotros.

Por último, al celebrar la Vigilia Pascual, cantaremos el Aleluya de su triunfo sobre la muerte, del que somos partícipes gracias a la Vida nueva que nos regaló en el Bautismo.

A todos los esperamos y para este encuentro nos preparamos pidiendo la bendición de María, nuestra Madre.

Pbro. Daniel Gazze

miércoles, 13 de abril de 2011

Via Crucis infantil



¡Como niños, acompañemos a Cristo en su caminar

en señal del amor que le tenemos!


Sábado 16 de abril a las 9:00 hs.


Desde: Parroquia San Juan Bautista


Hasta: Parroquia Nuestra Señora de la Salette


¡Si tenés ropa o alimentos para donar, traélos,

así podemos compartirlos

con aquellos que lo necesiten!



Área Arquidiocesana Aspirantes de Acción Católica


Teléfonos para contacto:

4810300 – Sede de Acción Católica- los días Martes y Jueves entre las 20 y las 23 horas

156156495 Verónica Salvadores, Responsable del Área Aspirantes de A.C.A.

martes, 12 de abril de 2011

¡Jesús nos está esperando!



Celebración Penitencial

Jueves 14 de abril,

luego de la Misa


(Habrá varios sacerdotes)


lunes, 11 de abril de 2011

¡Porque nos amó y nos ama hasta el extremo!


¿Por qué participar de Semana Santa?

domingo, 10 de abril de 2011

Homilía Dominical

Domingo V de Cuaresma - Ciclo A

Lecturas

Ez 37, 12-14
Rm 8, 8-11
Jn 11, 1-45


Nos acercamos al final de la Cuaresma que hemos tratado de vivir como camino bautismal. El evangelio de hoy nos invita a meditar acerca de la Vida nueva que en ese sacramento hemos recibido.
Ante la muerte de su amigo Lázaro, Jesús recibe un cierto reproche de sus hermanas: "Si hubieras estado aquí mi hermano no habría muerto". Y también de los judíos que al verlo llorar se admiran de cómo lo amaba pero a la vez no entienden por qué no impidió su muerte.
Son preguntas y reproches que nos suelen venir al corazón también a nosotros cuando nos topamos con la experiencia de la muerte de un ser querido: "¿si Dios hubiera estado aquí habría ocurrido esto? ¿Cómo pudo pasar esto si de verdad me ama?"
La respuesta que da el Señor hoy es que ha permitido la muerte de su amigo para que se manifieste la gloria de Dios: "¿No te he dicho que si crees verás la gloria de Dios?", le dice a Marta. Pide fe. Creer en que la Vida que se recibe estando unido a Él en la amistad es tal que puede franquear el muro de la muerte. "Quiten la piedra", ordena al acercarse a la tumba. No puede haber una barrera que lo separe de su amigo. "¿Quién podrá separarnos del amor de Cristo?", exclama San Pablo (Rm 8,35). Hace salir a Lázaro afuera y pide que lo desaten para que pueda caminar. La muerte ya no es el fin de todo sino un camino, un tránsito a la gloria del Padre.
Y todo esto en virtud de la propia Pascua del Señor. Al preguntar dónde lo pusieron le responden: "ven y lo verás". La misma frase con la que Él había contestado a sus amigos cuando manifestaron el deseo de compartir su Vida (Jn 1,39). Así ahora tiene que ir y ver, es decir compartir, la muerte del que ama para darle Vida.
Hoy hemos visto a Jesús llorar y conmoverse ante la tumba del amigo en quien estamos representados todos nosotros. Que al celebrar esta Semana Santa nuestro corazón esté dispuesto también a conmoverse y a llorar. No de angustia, sino de agradecimiento y amor ante este Amigo que muere para que vivamos plena y eternamente. Y que así pueda crecer esta amistad que ha comenzado en nuestro Bautismo. De esta manera, también nosotros seremos capaces de entregar la vida para hacer presente su Resurrección en todo lo que de muerte pueda haber en nuestras familias, en nuestras comunidades, en nuestro mundo, hasta que todas las cosas se hagan nuevas.

"¿No te he dicho que si crees verás la gloria de Dios?"

P. Daniel Gazze

Evangelio Ilustrado


¡Jesús tiene el poder
de resucitar a los muertos!


Evangelio según San Juan (11,1-45)


(Clickear sobre la imagen para ver tamaño completo)

sábado, 9 de abril de 2011

La Vida y la muerte


Frente al don de la vida y la realidad de la muerte, sobre todo cuando estamos ante un ser querido, surgen preguntas cargadas de dolor e impotencia. ¿Por qué esta muerte? ¿Por qué ahora? Este mismo interrogante lo vemos en el evangelio del domingo que nos narra la muerte de Lázaro. Su hermana, Marta, le dice a Jesús con algo de reproche: "Señor, si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto. Pero yo sé que aún ahora, Dios te concederá lo que le pidas" (Jn 11, 21-22).

La reacción de Marta es un reclamo a la presencia de Jesús que hubiera impedido su muerte, o a que realice ahora el milagro de devorlverlo a la vida. En este contexto aparece Jesús que no deja de manifestar su dolor por un amigo -Lázaro lo era-, pero su palabra se orienta hacia una verdad más plena, que sin negar el dolor por la muerte, la contempla desde la vocación del hombre a esa Vida Nueva que no conoce la muerte como lo definitivo.

El diálogo de Jesús con la hermana de Lázaro se mueve en dos niveles. Ella habla de la vida de su hermano como algo que pertenece a este mundo, por ello le pide que lo devuelva a esta vida. Él, en cambio, partiendo de este hecho concreto invita a Marta a mirar la vida desde otra perspectiva, desde la realidad de esta misma vida pero con destino de eternidad. No son dos planos que se opongan, al contrario, están llamados a encontrarse e iluminarse. Esto es lo propio de la fe que no se queda en el dolor de la muerte, sino que nos abre a la verdad más plena y última del hombre. La fe no disminuye el valor de la vida en este mundo, ni el dolor por la ausencia del ser querido, sino que reconoce en el hombre el inicio de una vida que tiene horizontes de eternidad. Esta vida nueva a la que todos estamos llamados encuentra, en la resurrección de Jesucristo, la certeza de un camino definitivo. Por ello, Jesús le dice a Marta: "Yo soy la Resurrección y la Vida. El que cree en mí, aunque muera, vivirá" (Jn 11, 25).

El sentido de esta Vida, que trasciende los límites de la muerte, Jesús lo presenta como un llamado a todo hombre cuando dice: "todo el que vive y cree en mí no morirá jamás" (Jn.11, 26), es decir, ya participa de esa Vida nueva que un día será presencia eterna ante Dios. La Vida de la que nos habla Jesús no es un volver a la vida terrena como en el caso de Lázaro. Con todo, Él accede al pedido de realizar un milagro para que Lázaro recupere su vida física, como una ocasión que revele ante ellos su misión en el mundo: "Padre", dice, "Yo sé que siempre me oyes, pero lo he dicho por esta gente que me rodea, para que crean que tú me has enviado" (Jn 11, 42). El milagro que Jesús realiza afirma su divinidad y misión, pero es también un signo que busca orientar la fe a esa Vida que él nos trae y es el centro de su misión. No debemos quedarnos, por ello, sólo en admirar un milagro. Es más, el aceptar con fe el no cumplimiento de un milagro que pedimos es un signo de esperanza en esa Vida Plena de la que nos habla Jesús.

Creo que el relato de este Evangelio nos ayuda a comprender el sentido trascendente de nuestra vida, como el significado de la fe en cuanto camino que nos ilumina e introduce en la verdad profunda de nuestra vocación. Reciban de su Obispo, junto a mi afecto y oraciones, mi bendición en el Señor.

Mons. José María Arancedo
Arzobispo de Santa Fe de la Vera Cruz

jueves, 7 de abril de 2011

"Nuestra CASA nos necesita"



7º Campaña para el sostenimiento de la Iglesia


Carta de los Obispos

Querida hermana, querido hermano:


Al acercarnos a vos con ocasión de la Campaña Anual para el sostenimiento de la Iglesia , queremos recordar una expresión del Apóstol San Pablo en la primera carta a los cristianos de Corinto (3,10): “Que cada cual se fije bien de qué manera construye”.

Como sucede en la vida de nuestras propias familias, así también las Comunidades Cristianas se edifican con el aporte de cada uno de los que las formamos. Así crecen o así decaen.

Hace cuatro años, en mayo de 2007, se realizó en Aparecida un encuentro clave de Obispos, reflexionando sobre el desafío que hoy se le presenta a la Iglesia, a los cristianos: ser “Discípulos y misioneros de Jesucristo, para que nuestros pueblos en Él tengan Vida”.

Y “para que nuestros pueblos en Él tengan Vida”, Jesús cuenta con vos…con tu parroquia…con tu capilla…con tu familia... con tus amigos… con tu comunidad… ¡con todos nosotros!

Sólo podremos colaborar si somos mejores discípulos, mejores misioneros.

Es claro que esto supone prestar atención a la Palabra de Dios, rezar, juntarse a intercambiar ideas, imaginar caminos, elegir medios. ¿Te animás? ¡Vale la pena!

Y retomando la cita bíblica inicial, San Pablo proseguía diciendo: “El fundamento ya está puesto y nadie puede poner otro, porque el fundamento es Jesucristo. Sobre él se puede edificar con oro, plata, piedras preciosas, madera, pasto o paja”. Acababa de decir: “Que cada cual se fije bien de qué manera construye”.

Hoy te invitamos a preguntarte: "Yo ¿con qué seguiré construyendo?... ¿con lo mejor de mí? … ¿y sobre qué fundamento?"

¡Acercate un poco más a tu comunidad para aportar tu tiempo, tu talento y tu dinero!

Que Santa María, Madre de Jesús y Madre de la Iglesia , te anime y entusiasme.

Con nuestra bendición

Los Obispos de la Argentina