Nuestra Señora de Belén

Horarios de Misa

Jueves: 19.30hs.
Sábados: 20 hs.
Domingos: 10 hs. Misa para niños, y 20 hs.

Confesiones: después de Misa.

Bautismos: segundo y cuarto domingo de cada mes.


Secretaría Parroquial


Jueves: 18.30 a 20 hs.
Sábados: 18.30a 20 hs.
Domingos: 11 a 12 hs.


CARITAS

Martes de 14 a 18 hs.



Nuestro Párroco

Pbro. Daniel Gazze



A todos los que ingresen a esta página:


*** BIENVENIDOS ***

_______________________________________________________

:: Homilías ::

(Clickear sobre la Biblia para leer las lecturas)


_____________________________________________

viernes, 16 de octubre de 2009

Domingo 18 de Octubre

El próximo domingo 18 de octubre, los niños de todo el mundo, se unirán en oración para pedir por la Unión y la Paz de las familias en el país y en el mundo entero. Rezarán el Rosario, la oración predilecta de la Santísima Virgen María, en la que a través de la meditación de los misterios, en este caso los Gloriosos, la Madre de Dios enseña a contemplar la belleza del rostro de Cristo y a experimentar la profundidad de su amor.


Con el objetivo de rezar por "la paz interior y por la paz y la unión en nuestras familias, en nuestro país y en el mundo entero”, además de los católicos, también los niños de otras religiones fueron invitados a participar a través de sus propias oraciones.


En Argentina, el domingo 18 de octubre coincide con la celebración del día de la madre. ¡Qué mejor regalo, entonces, para nuestra Madre Celestial que rezar todos juntos, en familia, su oración predilecta!

Esta iniciativa es impulsada desde 2005 por el Consejo de Laicos de Venezuela e imitada en otros países por iniciativa de la Fundación Ayuda a la Iglesia Necesitada.

Más información

Misión Arquidiocesana 2009


"Una Iglesia que no es misionera
no es fiel al mandato recibido de Jesús".
Mons. José María Arancedo

El sábado 3 de octubre comenzamos a participar como parroquia de la Misión Arquidiocesana 2009, que continúa la Misión convocada por Mons. José María Arancedo en 2008.

Al igual que el año pasado, este año misionamos nuevamente en el barrio San Pantaleón, que depende jurisdiccionalmente de la parroquia Nuestra Señora de Lourdes.




Comenzamos las jornadas con la oración comunitaria y la adoración del Santísimo en el templo de Nuestra Señora de Lourdes, y desde allí caminamos juntos rezando el Rosario hasta el Centro de Evangelización Santa Bernardita, del barrio San Pantaleón.


Desde allí los misioneros de nuestra parroquia y de otras parroquias, acompañados por sus párrocos, parten para llevar la Buena Noticia de un Cristo vivo y más vigente que nunca.




Invitamos a todos aquellos que sientan el llamado a anunciar el Evangelio, a que nos acompañen durante los próximos sábados y domingos de octubre, anotándose previamente en la Secretaría Parroquial.


¡¡¡ANIMATE!!!

¡¡¡Jesús cuenta con vos!!!

jueves, 15 de octubre de 2009

Santa Teresa de Jesús, Doctora de la Iglesia

Teresa de Jesús
Doctora Seráfica

"Nada te turbe, nada te espante.
Todo se pasa. Dios no se muda.
La paciencia todo lo alcanza.
Quien a Dios tiene, nada le falta.
Sólo Dios basta."

Nacida en Ávila en el año 1515, Teresa de Cepeda y Ahumada emprendió a los cuarenta años la tarea de reformar la orden carmelitana según su regla primitiva, guiada por Dios por medio de coloquios místicos, y con la ayuda de San Juan de la Cruz, quien a su vez reformó la rama masculina de su Orden, separando a los Carmelitas descalzos de los calzados. Se trató de una misión casi inverosímil para una mujer de salud delicada como la suya: desde el monasterio de San José, fuera de las murallas de Ávila, primer convento del Carmelo reformado por ella, partió, con la carga de los tesoros de su Castillo interior, en todas las direcciones de España y llevó a cabo numerosas fundaciones, suscitando también muchos resentimientos, hasta el punto de que temporáneamente se le quitó el permiso de trazar otras reformas y de fundar nuevas casas.

Maestra de místicos y directora de conciencias, tuvo contactos epistolares hasta con el rey Felipe II de España y con los personajes más ilustres de su tiempo; pero como mujer práctica se ocupaba de las cosas mínimas del monasterio y nunca descuidaba la parte económica, porque, como ella misma decía: “Teresa, sin la gracia de Dios, es una pobre mujer; con la gracia de Dios, una fuerza; con la gracia de Dios y mucho dinero, una potencia”. Por petición del confesor, Teresa escribió la historia de su vida, un libro de confesiones entre los más sinceros e impresionantes. En la introducción hace esta observación: “Yo hubiera querido que, así como me han ordenado escribir mi modo de oración y las gracias que me ha concedido el Señor, me hubieran permitido también narrar detalladamente y con claridad mis grandes pecados. Es la historia de un alma que lucha apasionadamente por subir, sin lograrlo, al principio”. Por esto, desde el punto de vista humano, Teresa es una figura cercana, que se presenta como criatura de carne y hueso.

Desde la niñez había manifestado un temperamento exuberante, y una contrastante tendencia a la vida mística y a la actividad práctica, organizativa. Dos veces se enfermó gravemente. Durante la enfermedad comenzó a vivir algunas experiencias místicas que transformaron profundamente su vida interior, dándole la percepción de la presencia de Dios y la experiencia de fenómenos místicos que ella describió más tarde en sus libros: “El camino de la perfección”, “Pensamientos sobre el amor de Dios” y “El castillo interior”.

Murió en Alba de Tormes en la noche del 14 de octubre de 1582, y en 1622 fue proclamada santa. El 27 de septiembre de 1970 Pablo VI la proclamó doctora de la Iglesia.


La Voz de Dios en Santa Teresa


1. Desde niña Doña Teresa de Cepeda y Ahumada, había oído la voz de Dios y la había escuchado.

De una piedad innata, y un sentido de lo eterno muy acusado, ella ejercitaba su carisma con su hermano Rodrigo, un poco mayor que ella, y los dos construían ermitas para dedicarse a orar y a releer y memorizar las lecturas de las Vidas de los Santos, que escuchaban al amor de la lumbre, con toda la familia reunida. Se le encendían en el corazón los deseos del martirio y pensaba que los mártires habían comprado barato el cielo. Llegó la adolescencia y se enfrió, se disipó, se volvió vanidosa y coqueta, flirteaba con sus primos, y a punto estuvo de perder su gran llamada, su vocación de orante y maestra de oración. Esto nos recuerda que debemos tener cuidado con algunas "amistades" que pueden apagar el golpear de la llamada de Dios, y empañar el timbre, suave y fuerte a la vez, de su voz. Ello no es poco frecuente y debemos vigilar para estar prevenidos y tomar las oportunas cautelas.

2. Su tío, Don Pedro Sánchez de Cepeda, junto con Doña María de Briceño, la monja agustina que la cuidaba en su convento, la devolvieron al camino. El primero con el testimonio de su vida orante y de penitencia, pues, viudo cómo era, se retiró a un monasterio de monjes Jerónimos, no sin antes poner en las manos de Teresa el libro que la salvaría: “El tercer Abecedario de Francisco de Osuna”, que la conduciría a reencontrarse a sí misma, a través de la palabra de Dios.

3. Decidida a ingresar en el Carmelo, se lo comunicó a su padre, que era para ella asunto irreversible y acabado pues, era tan tenaz y valerosa, que ya nadie, después de empeñada su palabra, la detendría ni sería capaz de influenciarla para que diera un paso atrás, como dice el Evangelio del que pone su mano en el arado.

4. Buscó y ojalá no encontrara. Buscó y encontró medio letrados, personas con el corazón poco ablandado en Cristo, pusilánimes y temerosos y tan calculadores de los resortes humanos que la hacían desistir del seguimiento de su evidente llamada. Unos que para qué monja... Otros que para qué tanta oración... Que ya era suficiente con rezar el breviario y el rosario... Casi todos también que para qué otra Orden. Que las que había sobraban y que se creía superior a todos, pues se erigía ella en Fundadora. Todo la hizo sufrir. Pero Teresa siguió buscando y confiando en el Señor.

5. Llegó un tiempo que no había quien la quisiera confesar, porque el revuelo y la murmuración en su ciudad era general y deprimente. Le hicieron creer que era demonio lo que Jesús le comenzó a regalar. Se predicó contra ella en los púlpitos y se la humilló y ridiculizó ignominiosamente, con un manifiesto desprecio a su dignidad de mujer y de cristiana. Se le prohibieron los libros que eran su único consuelo y que la conducían hasta que Jesús le dijo un día, cuando estaba abrumada por la desolación. “No temas, hija, que desde hoy te daré libro Vivo”. Y se lo dio: fue Él, glorioso y vivificante que le dio la vida y la elevó a la cumbre más elevada y luminosa de la cristificación, como Ella describe en sus celestiales Moradas.

6. Porque escuchó y fue fiel, aunque perdió el camino, pero siguió tras el despiste, en la búsqueda. Porque ante los desvíos, siguió y no retrocedió. Porque no se amilanó ante las persecuciones y murmuraciones y difamaciones que amenazaban paralizarla, hoy tenemos una maestra excelsa de oración, y una madre que siempre nos ayuda a discernir, a seguir, a caminar, y a buscar hasta encontrar el agua viva, a pesar de las murmuraciones, de las incomprensiones, de los obstáculos.

7. De almas como Teresa está necesitada la Iglesia. Nosotros, al menos, tomémosla como Maestra, pues Dios quiso hacer de Teresa un testigo de Jesús resucitado, como hizo a Juan y a Pedro y a los apóstoles. Esta elección la convirtió en mujer nueva, capacitada para testificar con su vida lo que había visto y oído. Y el mensaje que aportó Teresa a la Iglesia de su tiempo fue, principalmente, el de la imperiosa necesidad de orar, como camino para amar.

8. Los teólogos escolásticos oficiales de entonces, carecían del conocimiento de este don. Veían en la oración mental un peligro para el desarrollo normal de la sociedad. Se comprende, sólo con asomarnos a aquel ambiente, que Teresa tuviera dificultades, y no sólo las sociales. En una atmósfera, no sólo poco propicia, sino hostil, cuando sólo el pensamiento de buscar la interioridad era peligroso, Teresa se abre camino y ofrece con contundencia el mensaje de aquel momento, para aquel momento. Y en medio de la tormenta se abrió camino, ¡y qué camino!

9. Teresa fue una gran maestra de oración. Fue su gran divina intuición. Vivió en intimidad con Dios y nos legó esta amistad en sus palabras y en sus obras.

10. La oración es importantísima, pero no lo es todo. El primado es del amor, pero sin oración el huerto no produce flores, es decir, ni amor ni valores humanos, ni virtudes evangélicas, y las bienaventuranzas sin oración yacen marchitas, heladas: «Que para esto es la oración, para que nazcan siempre obras, obras, obras», que en el pensamiento de la maestra equivalen a virtudes. “No pongáis vuestro fundamento sólo en rezar y contemplar; porque si no procuráis virtudes y no hay ejercicio de ellas, siempre os quedaréis enanas”. Es decir, sin oración no hay cristianos. Y sin cristianos no puede haber "nueva evangelización”, al menos en profundidad. Por eso Juan Pablo II, promotor de la misma, decía que «el mensaje de santa Teresa conserva hoy toda su verdad y fuerza» y pedía «que el pueblo cristiano se ponga a la escucha del mensaje teresiano».


Oración

Señor Dios nuestro, que has suscitado a Santa Teresa para mostrar a tu Iglesia el camino de la perfección, concédenos vivir de su doctrina y enciende en nuestros corazones el deseo de la verdadera santidad.

Si querés conocer más sobre la vida de Santa Teresa de Ávila consultá:

  • Teresa de Jesus, Fundadora y Orante
  • Una Santa muy Española
  • EWTN
  • Corazones.org
  • Editorial Monte Carmelo
  • Fiesta de santa Teresa de Ávila
  • miércoles, 14 de octubre de 2009

    CARITAS Parroquial

    Chocolate Mensual de CARITAS...
    ¡¡¡con TANGOS!!!



    Como todos los meses, el martes 13 de octubre, CARITAS Parroquial organizó un chocolate, que este mes incluyó un condimento especial... ¡¡¡Una selección de tangos, a pedido del público!!!

    ¡¡¡GRACIAS A TODOS LOS QUE HICIERON POSIBLE ESTE ENCUENTRO!!!

    Y los invitamos a TODOS a sumarse a nuestro trabajo, acercándose a la Parroquia en los horarios de atención de secretaría parroquial.


    martes, 13 de octubre de 2009

    "La pobreza requiere una respuesta integral"

    Mons. Casaretto, en la Semana Social en Mar del Plata

    El obispo de San Isidro y presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Social, monseñor Jorge Casaretto, destacó que los participantes de la Semana Social de Mar del Plata concluyeron que “la pobreza es un tema integral”, e insistió en subrayar que “no solamente requiere soluciones parciales, transitorias y de corto plazo sino que debemos pensar también en respuestas integrales y de largo plazo.”

    El prelado resaltó que “todos podemos dejarnos impactar y conmover por la pobreza. Todos salimos de este encuentro animados por la esperanza de trabajar por este tema”, y destacó que “hemos sido llamados no a ser exitosos pero sí a ser fecundos”, al tiempo que comentó que un tema recurrente en el desarrollo de la semana fue el de cómo fortalecer los lazos entre la sociedad civil y el Estado.

    “Quisiéramos que gracias a esta semana social se mantenga viva la temática de la pobreza en la agenda argentina. Es necesario un proyecto de país y, para que haya un proyecto de país, es necesario un gran acuerdo, una gran actitud reconciliatoria y de encuentro”, concluyó.

    El cristiano no puede quedar en el lamento

    El embajador argentino ante la Santa Sede, Juan Pablo Cafiero, realizó algunas reflexiones sobre el desafío del Bicentenario, al hablar sobre “Fe y política: aportes desde el humanismo cristiano”.

    El diplomático destacó que “dentro de la pluralidad ideológica el humanismo cristiano en el que se conjuga la razón política ampliada con la fe”, y explicó que el humanismo cristiano se sumerge en la vida democrática haciendo hincapié en la soberanía del pueblo y buscando que el hombre sea el fin de las acciones políticas y que Dios sea reivindicado en ese espacio.

    El humanismo cristiano, expresó, se basa en la práctica política que privilegia la verdad y la justicia y que, a través del debate público, debe buscar consensos materializando la opción por los pobres desde una prédica y práctica basada en el evangelio.

    “Si el cristiano no ocupa el lugar en la política con su militancia y participación activa, su preocupación por el prójimo quedará en el lamento” afirmó y continuó diciendo “los argentinos enfrentamos el desafío de un sistema económico que reproduce la pobreza y la desigualdad.”

    Cafiero insistió en que la fe no puede quedar recluida a la esfera de lo estrictamente privado dando lugar a una sociedad ausente de valores, y consideró que “es necesario evitar la secularización de los sacerdotes y la clericalización de los laicos. El compromiso del laico con la realidad debe ser fundamentalmente político. Los cristianos debemos ser dirigentes de vanguardia en los derechos sociales e introducir nuestros valores al debate político, al debate actual.”

    “Hay que hacer un gran pacto nacional por la infancia y quién se pondría afuera si es una convocatoria honesta por los chicos de nuestra sociedad. Una sociedad que descuida la infancia no solamente descuida el futuro sino que descuida también el presente.”, subrayó.

    Conclusiones

    En el último panel de esta semana se presentaron las reflexiones finales de la Comisión Episcopal de Pastoral Social de la Conferencia Episcopal Argentina.

    El panel estuvo integrado por los obispos Juan Alberto Puiggari, de Mar del Plata; Jorge Casaretto, de San Isidro y presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Social; Ricardo Faifer, de Goya; Jorge Lozano, de Gualeguaychú; Oscar Sarlinga, de Zarate-Campana; Eduardo Serantes, presidente de la Comisión Nacional de Justicia y Paz; Javier Antonietti, secretario ejecutivo de la Comisión Episcopal de Pastoral Social, y Roberto Benzo; delegado de la Región Platense.

    En ese marco, Serantes anunció que, a partir del pedido de la Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal Argentina, junto con Cáritas Nacional están trabajando en una propuesta sobre un derecho universal para todos los niños argentinos.

    “Esta propuesta aspira a convertirse en una política de estado independientemente del gobierno de turno. A esta propuesta la hemos llamado Ingreso Básico para la Igualdad y la Equidad en la Niñez, por sus siglas, Ingreso B.I.E.N.”, explicó.

    Serante dijo que “tenemos entendido que el Gobierno está analizando propuestas en esta línea y que distintos legisladores han elaborado proyectos de ley que van en esta dirección. Nuestra idea es presentar esta propuesta a la sociedad, al gobierno y a los legisladores con el ánimo de hacer un aporte más al debate. Si esperamos una política de estado, es necesario que surja de un profundo debate y que sea enriquecida por todos.”

    Por último, Serantes afirmó que “un derecho universal no soluciona totalmente el problema de la pobreza. Este derecho deberá ser complementado con otras políticas públicas y sostenido por el apoyo de la sociedad civil en su conjunto.

    En tanto, monseñor Puiggari agradeció especialmente a la Comisión Episcopal de Pastoral Social y a todos los presentes por su trabajo de estos días y los alentó diciendo “que lo que está en nuestro corazón no se apague después de hoy.”

    Mensaje conclusivo

    Al cierre de las deliberaciones de las Semana Social se difundió el siguiente documento.

    1. En la Semana Social de Mar del Plata, hemos definido a la Prioridad Nacional del Bicentenario 2010-2016, de erradicar la pobreza y promover el desarrollo integral, como una acción y una causa central de la Comisión Episcopal de Pastoral Social.

    2. Como discípulos y misioneros de Jesucristo, esta prioridad nacional del Bicentenario es una misión irrenunciable que brota de nuestra fe en Él, cuya Persona y valores animan y dan sentido a la participación y al compromiso social, político y económico.

    3. En un marco de diálogo propositivo, hemos escuchado exposiciones de distintos sectores políticos, sociales, sindicales y universitarios. Valoramos la amplia participación federal y plural y el clima fraterno que hemos vivido. Queremos destacar la numerosa y activa participación de jóvenes militantes, nuevos dirigentes y estudiantes universitarios que están reafirmando su vocación de vivir la fe en la vida pública y que constituyen un signo de esperanza para la Argentina.

    4. La crisis del mundo y la nuestra, es una crisis del sentido del bien común que nos fragmenta y nos desvía del gran objetivo de construir un Nuevo Proyecto de País con justicia y solidaridad. Vimos que la falta de diálogo y la fragmentación son los principales obstáculos para erradicar la pobreza y la indigencia. Reafirmando nuestra auténtica opción por los más pobres, queremos seguir promoviendo un nuevo acuerdo sobre políticas públicas que puedan subsistir más allá de los cambios de gobierno. Queremos evitar que en una Argentina divida se sigan profundizando las desigualdades, por eso desde nuestra fe buscamos seguir promoviendo gestos, obras y caminos de reconciliación, cooperación y amistad social.

    5. Vimos también, que hoy vivimos una crisis del sentido de la vida: “la deuda social es una deuda existencial”, que se refleja en una desmotivación y en la falta de vocación emprendedora de las personas y las comunidades. Contemplamos el hambre de respeto de su dignidad de tantos hermanos y hermanas que no quieren ser objetos pasivos sino sujetos activos protagonistas del propio desarrollo personal y familiar. También somos testigos de nuevas formas de pobrezas y exclusiones relacionales.

    6. Por eso, erradicar la pobreza y la exclusión no puede reducirse solo a encontrar soluciones de carácter económico. La pobreza es una cuestión integral que abarca todas las dimensiones de la vida y requiere desde nuevos espacios de diálogo respuestas integrales e integradas del Estado en todos sus niveles, la sociedad civil y el mercado.

    7. En este sentido, hemos profundizado la Carta Encíclica del Papa Benedicto XVI “Caritas in veritate”, que nos enseña que nuestra opción por los más pobres debe ser siempre un compromiso a favor del desarrollo integral de “toda la persona y de todas las personas”.

    8. Con un espíritu propositivo, en el marco de esta Prioridad Nacional del Bicentenario, queremos anunciarles algunas próximas acciones de la Comisión Episcopal de Pastoral Social:

    9. Seguiremos profundizando la acción conjunta con las Comisiones Regionales y Diocesanas de Pastoral Social que es una prioridad del Documento de Aparecida (nº 401) y con otras Comisiones Episcopales vinculadas a la cuestión social.

    10. Intensificaremos nuestra relación con la Comisión Nacional de Justicia y Paz y el Foro “de habitantes a ciudadanos”.

    11. Promoveremos el trabajo en red para contribuir a erradicar la pobreza y generar el desarrollo y seguiremos trabajando en conjunto con todos los participantes de estas Jornadas. Realizaremos la próxima Semana Social en Mar del Plata el 4,5 y 6 de Junio de 2010.

    12. Buscaremos seguir alentando un nuevo estilo de liderazgo para el desarrollo integral. Ampliaremos el trabajo con los jóvenes militantes, nuevos dirigentes y estudiantes universitarios. Junto a los Encuentros Para Nuevos Dirigentes, en el año 2010 realizaremos Encuentros Regionales y un Encuentro Nacional para Repensar la Política en la Diócesis de Río Cuarto.

    13. Acompañaremos el 27 de noviembre de este año a la Universidad Católica Argentina en un encuentro de estudio sobre la nueva cuestión social para discernir y abordar la dimensión integral de la pobreza.

    14. Fortaleceremos la difusión de la Doctrina Social de la Iglesia y el aporte de la misma para erradicar la pobreza y promover el desarrollo. Junto a la Comisión Nacional Justicia y Paz y la Universidad Católica Argentina, organizaremos en el año 2011 un Congreso Nacional de Doctrina Social de la Iglesia que comenzaremos a preparar a nivel federal en el año 2010.

    15. Le pedimos a la Virgen María, nuestra Señora de Luján, que nos ilumine para ser constructores de una Argentina con justicia y solidaridad.

    lunes, 12 de octubre de 2009

    Nuestra Señora del Pilar, Patrona de España

    Según una venerada tradición, la Santísima Virgen María se manifestó en Zaragoza sobre una columna o pilar, signo visible de su presencia. Esta tradición encontró su expresión cultual en la misa y en el Oficio que, para toda España, decretó Clemente XII. Pío VII elevó la categoría litúrgica de la fiesta. Pío XII otorgó a todas las naciones sudamericanas la posibilidad de celebrar la misma misa que se celebraba en España.

    El Pilar, lugar privilegiado de oración y de gracia

    Elogio de nuestra Señora del Pilar

    Según una piadosa y antigua tradición, ya desde los albores de su conversión, los primitivos cristianos levantaron una ermita en honor de la Virgen María a las orillas del Ebro, en la ciudad de Zaragoza. La primitiva y pequeña capilla, con el correr de los siglos, se ha convertido hoy en una basílica grandiosa que acoge, como centro vivo y permanente de peregrinaciones, a innumerables fieles que, desde todas las partes del mundo, vienen a rezar a Virgen y a venerar su Pilar.

    La advocación de nuestra Señora del Pilar ha sido objeto de un especial culto por parte de los españoles: difícilmente podrá encontrarse en el amplio territorio patrio un pueblo que no guarde con amor la pequeña imagen sobre la santa columna. Muchas instituciones la verán también como patrona.

    Muy por encima de milagros espectaculares, de manifestaciones clamorosas y de organizaciones masivas, la virgen del Pilar es invocada como refugio de pecadores, consoladora de los afligidos, madre de España. Su quehacer es, sobre todo, espiritual. Y su basílica, en Zaragoza, es un lugar privilegiado de oración, donde sopla con fuerza el Espíritu.

    La devoción al Pilar tiene una gran repercusión en Iberoamérica, cuyas naciones celebran la fiesta del descubrimiento de su continente el día doce de octubre, es decir, el mismo día del Pilar. Como prueba de su devoción a la Virgen, los numerosos mantos que cubren la sagrada imagen y las banderas que hacen guardia de honor a la Señora ante su santa capilla testimonian la vinculación fraterna que Iberoamérica tiene, por el Pilar, con la patria española.

    Abierta la basílica durante todo el día, jamás faltan fieles que llegan al Pilar en busca de reconciliación, gracia y diálogo con Dios.

    Nuestra Señora Aparecida, Patrona de Brasil


    La historia cuenta que en el año 1717, el gobernador de Sao Paulo y Minas Gerais, don Pedro de Almeida y Portugal, Conde de Assumar, pasó por la villa de Guaratinguetá camino a villa Rica. Por tal motivo, los pobladores del lugar, queriendo agasajar al invitado, solicitaron a tres pescadores, Domingo Garcia, Filipe Pedroso e João Alves, una provisión de peces.

    Estos hombres se encontraban en el río Paraiba, arrojando sus redes en el agua, cuando de repente al levantar una de ellas, encontraron una figura rota de terracota de la Virgen de la Concepción, de tan solo 36 cm. Primero hallaron el cuerpo y al arrojar otra vez la red lograron ubicar la cabeza. Luego del suceso, la pesca, que hasta ese momento había sido escasa, fue tan abundante, que tuvieron que volver a la costa por el peso que tenían sus pequeñas embarcaciones.

    Uno de los pescadores llevó la imagen a su casa y le realizó un pequeño altar, unos años después crearon un oratorio, lugar que era visitado por todos los lugareños.

    El 5 de mayo de 1743, se comenzó a construir un templo, que se inauguró el 26 de julio de 1745, venerando a la Virgen bajo la invocación de Nuestra Señora Aparecida.

    El pueblo de Nuestra Señora Aparecida se encuentra a unos cuantos kilómetros de Guaratinguetá, villa del Estado de Sao Paulo.

    Se ignora completamente cómo es que la imagen fue a parar al río, pero sí se conoce su autor, un monje de Sao Paulo, llamado Frei Agostino de Jesús quien la moldeó en el año 1650.

    La Virgen es de color moreno y está vestida con un manto grueso bordado, sus manos se ubican en el pecho en posición de oración, fue coronada solemnemente en 1904, por don José de Camargo Barros, obispo de Sao Paulo.

    El 16 de julio de 1930, Pío XI declaró a Nuestra Señora Aparecida "Patrona de Brasil". El día 4 de julio de 1980, el Papa Juan Pablo II visitó el santuario y le dio el título de Basílica.

    En el año 2007, en Aparecida, Brasil, los Obispos latinoamericanos participaron en la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, que contó con la presencia del Papa Benedicto XVI.

    domingo, 11 de octubre de 2009

    Homilía Dominical

    28º Domingo del Tiempo Ordinario
    Lecturas
    Sab 7, 7-11
    Hb 4, 12-13
    Mc 10, 17-30

    El conocido episodio que acabamos de escuchar nos invita a profundizar algunos aspectos fundamentales de la enseñanza del Señor, y nos advierte sobre uno de los peligros que puede corroer desde adentro nuestra fe: la mediocridad.

    El domingo pasado escuchábamos en el Evangelio y en la primera lectura que el hombre debe "dejar padre y madre" para ir alcanzando su progresiva madurez. Hoy Jesús da un paso más: no sólo padre y madre, sino también hay que "dejar" casas, campos, hijos, hermanos, madre y padre para poder experimentar "el ciento por uno". No se trata literalmente de abandonar a los seres queridos ni a los bienes materiales necesarios para vivir dignamente. Se trata, sí, de encontrar un modo de relación con las cosas y con las personas que exprese el estilo propio de la Buena Noticia. Paternidad, filiación, esponsalidad, fraternidad, amistad, son relaciones constitutivas esenciales para el ser humano, y de ellas depende en gran parte la felicidad de una persona. Muchas veces en estas relaciones se puede filtrar el espíritu de dominio, de posesión, de poder, de egoísmo. Cuando esto ocurre, todo lo bueno que hay en la realidad se estropea, dañamos y nos hacemos daño a nosotros mismos.

    Por el contrario, Jesús invita a vivir el trato con las personas y con las cosas en el desprendimiento, en la libertad, en el amor. Si lo hacés así, serás "cien veces" mejor padre, hermano, hijo, esposo, "cien veces" más pleno en tu trabajo, y en todo lo que hagas... Ésa es la propuesta y la promesa del Señor. Esto es precisamente lo que no pudo entender el joven del Evangelio. La pregunta que realiza tiene que ver con el sentido de su existencia: ¿qué tengo que hacer para alcanzar la Vida eterna? Pero no entendió la respuesta de Jesús. Creído de que había cumplido toda la ley, no entendió que el cristianismo no puede reducirse a evitar el mal: "no robo, no mato, no miento...¡y ya está!". No entendió que cada mandamiento contiene una propuesta positiva. Cada "no" de los mandamientos encierra un "sí" a un valor: "no mates" significa "amá y cuidá la vida...en todas sus dimensiones...la tuya y la de tu prójimo", "no mientas" significa "cultivá el sentido de la verdad, la sinceridad, la franqueza, en tus palabras y actitudes", "no robes" es "respetá los bienes y la dignidad de tu prójimo, especialmente de los que han sido despojados injustamente de lo que les corresponde". Los mandamientos nos dicen: "no te conformes con evitar el mal: comprometete con todo el bien que puedas hacer". A veces nosotros también podemos encerrarnos en una burbuja moral: no nos contaminamos de los males del ambiente, pero somos inmunes a las posibilidades de una entrega mayor y de un servicio mejor... Es decir, nos dejamos tentar por la mediocridad.

    Igual que al joven del Evangelio, también a nosotros Jesús nos dice: "Vení y seguime...desde lo que parece rutinario, en tu trabajo, en tu familia, en el mundo en el que estás... Seguime". La ley del cristiano no es un conjunto de normas, sino ¡la Persona viviente del Señor Resucitado! Lo que no entendió el joven bueno sí lo pudo comprender Pedro, que no era tan bueno como creía serlo el joven: el Evangelio nos habla de sus temores, cobardías y fragilidades. Tal vez el joven bueno tuvo miedo de perder su bienestar, su comodidad, sus riquezas. No entendió que con Cristo nada se pierde, todo se puede vivir mejor. Pedro, en cambio, a pesar de sus pecados pudo decir: "nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido". Entendió que la invitación del Maestro es a vivir con pasión, con entrega y generosidad el camino de las cosas cotidianas. No es casualidad que el Evangelio de hoy comience diciendo: "Jesús se puso en camino". Efectivamente: el cristianismo es un camino en el que siempre podemos dar un paso más.

    P. Gerardo Galetto

    Beato Juan XXIII, el "Papa Bueno"

    Juan XXIII, CCLXI Papa

    Nació en el seno de una numerosa familia campesina, de profunda raigambre cristiana. Pronto ingresó en el Seminario, donde profesó la Regla de la Orden Franciscana Seglar. Ordenado sacerdote, trabajó en su diócesis hasta que, en 1921, se puso al servicio de la Santa Sede. En 1958 fue elegido Papa, y sus cualidades humanas y cristianas le valieron el nombre de "Papa Bueno". Juan Pablo II lo beatificó el año 2000 y estableció que su fiesta se celebre el 11 de octubre, fecha en que Juan XXIII había inaugurado el Concilio Vaticano II en 1962.



    Un poco de historia...

    Nació el día 25 de noviembre de 1881 en Sotto il Monte, diócesis y provincia de Bérgamo (Italia). Ese mismo día fue bautizado, con el nombre de Angelo Giuseppe. Fue el cuarto de trece hermanos. Su familia vivía del trabajo del campo. La vida de la familia Roncalli era de tipo patriarcal. A su tío Zaverio, padrino de bautismo, atribuirá él mismo su primera y fundamental formación religiosa. El clima religioso de la familia y la fervorosa vida parroquial, fueron la primera y fundamental escuela de vida cristiana que marcó la fisonomía espiritual de Angelo Roncalli.

    Recibió la confirmación y la primera comunión en 1889 y, en 1892, ingresó en el seminario de Bérgamo, donde estudió hasta el segundo año de teología. Allí empezó a redactar sus apuntes espirituales, que escribiría hasta el fin de sus días y que han sido recogidos en el «Diario del alma». El 1º de marzo de 1896 el director espiritual del seminario de Bérgamo lo admitió en la Orden franciscana seglar, cuya Regla profesó el 23 de mayo de 1897.

    De 1901 a 1905 fue alumno del Pontificio seminario romano, gracias a una beca de la diócesis de Bérgamo. En este tiempo hizo, además, un año de servicio militar. Fue ordenado sacerdote el 10 de agosto de 1904, en Roma. En 1905 fue nombrado secretario del nuevo obispo de Bérgamo, Mons. Giacomo Maria Radini Tedeschi. Desempeñó este cargo hasta 1914, acompañando al obispo en las visitas pastorales y colaborando en múltiples iniciativas apostólicas: sínodo, redacción del boletín diocesano, peregrinaciones, obras sociales. A la vez, era profesor de historia, patrología y apologética en el seminario, asistente de la Acción Católica femenina, colaborador en el diario católico de Bérgamo y predicador muy solicitado por su elocuencia elegante, profunda y eficaz.

    En aquellos años, además, ahondó en el estudio de tres grandes pastores: san Carlos Borromeo (de quien publicó las Actas de la visita apostólica realizada a la diócesis de Bérgamo en 1575), san Francisco de Sales y el entonces beato Gregorio Barbarigo. Tras la muerte de Mons. Radini Tedeschi, en 1914, don Angelo prosiguió su ministerio sacerdotal dedicado a la docencia en el seminario y al apostolado, sobre todo entre los miembros de las asociaciones católicas.

    En 1915, cuando Italia entró en guerra, fue llamado como sargento sanitario y nombrado capellán militar de los soldados heridos que regresaban del frente. Al final de la guerra abrió la «Casa del estudiante» y trabajó en la pastoral de estudiantes. En 1919 fue nombrado director espiritual del seminario.

    En 1921 empezó la segunda parte de la vida de don Angelo Roncalli, dedicada al servicio de la Santa Sede. Llamado a Roma por Benedicto XV como presidente para Italia del Consejo central de las Obras pontificias para la Propagación de la Fe, recorrió muchas diócesis de Italia organizando círculos de misiones. En 1925 Pío XI lo nombró visitador apostólico para Bulgaria y lo elevó al episcopado asignándole la sede titular de Areópoli. Su lema episcopal, programa que lo acompañó durante toda la vida, era: «Obediencia y paz».

    Tras su consagración episcopal, que tuvo lugar el 19 de marzo de 1925 en Roma, inició su ministerio en Bulgaria, donde permaneció hasta 1935. Visitó las comunidades católicas y cultivó relaciones respetuosas con las demás comunidades cristianas. Actuó con gran solicitud y caridad, aliviando los sufrimientos causados por el terremoto de 1928. Sobrellevó en silencio las incomprensiones y dificultades de un ministerio marcado por la táctica pastoral de pequeños pasos. Afianzó su confianza en Jesús crucificado y su entrega a Él.

    En 1935 fue nombrado delegado apostólico en Turquía y Grecia. Era un vasto campo de trabajo. La Iglesia católica tenía una presencia activa en muchos ámbitos de la joven república, que se estaba renovando y organizando. Mons. Roncalli trabajó con intensidad al servicio de los católicos y destacó por su diálogo y talante respetuoso con los ortodoxos y con los musulmanes. Cuando estalló la segunda guerra mundial se hallaba en Grecia, que quedó devastada por los combates. Procuró dar noticias sobre los prisioneros de guerra y salvó a muchos judíos con el «visado de tránsito» de la delegación apostólica. En diciembre de 1944 Pío XII lo nombró nuncio apostólico en París.

    Durante los últimos meses del conflicto mundial, y una vez restablecida la paz, ayudó a los prisioneros de guerra y trabajó en la normalización de la vida eclesiástica en Francia. Visitó los grandes santuarios franceses y participó en las fiestas populares y en las manifestaciones religiosas más significativas. Fue un observador atento, prudente y lleno de confianza en las nuevas iniciativas pastorales del episcopado y del clero de Francia. Se distinguió siempre por su búsqueda de la sencillez evangélica, incluso en los asuntos diplomáticos más intrincados. Procuró actuar como sacerdote en todas las situaciones. Animado por una piedad sincera, dedicaba todos los días largo tiempo a la oración y la meditación.

    En 1953 fue creado cardenal y enviado a Venecia como patriarca. Fue un pastor sabio y resuelto, a ejemplo de los santos a quienes siempre había venerado, como san Lorenzo Giustiniani, primer patriarca de Venecia.

    Tras la muerte de Pío XII, fue elegido Papa el 28 de octubre de 1958, y tomó el nombre de Juan XXIII. Su pontificado, que duró menos de cinco años, lo presentó al mundo como una auténtica imagen del Buen Pastor. Manso y atento, emprendedor y valiente, sencillo y cordial, practicó cristianamente las obras de misericordia corporales y espirituales, visitando a los encarcelados y a los enfermos, recibiendo a hombres de todas las naciones y creencias, y cultivando un exquisito sentimiento de paternidad hacia todos. Su magisterio
    fue muy apreciado, sobre todo sus encíclicas «Pacem in terris» y «Mater et magistra».

    Convocó el Sínodo romano, instituyó una Comisión para la revisión del Código de Derecho Canónico y convocó el Concilio ecuménico Vaticano II. Visitó muchas parroquias de su diócesis de Roma, sobre todo las de los barrios nuevos. La gente vio en él un reflejo de la bondad de Dios y lo llamó «el Papa Bueno». Lo sostenía un profundo espíritu de oración. Su persona, iniciadora de una gran renovación en la Iglesia, irradiaba la paz propia de quien confía siempre en el Señor. Falleció la tarde del 3 de junio de 1963.

    Juan Pablo II lo beatificó el 3 de septiembre del año 2000, y estableció que su fiesta se celebre el 11 de octubre, recordando así que Juan XXIII inauguró solemnemente el Concilio Vaticano II el 11 de octubre de 1962.

    sábado, 10 de octubre de 2009

    Evangelio Ilustrado

    ¿Dejarías TODO por AMOR a Jesús?

    Evangelio según San Marcos (10, 17-3o)

    (Clickear sobre la imagen para ver tamaño completo)