Nuestra Señora de Belén

Horarios de Misa

Jueves: 19.30hs.
Sábados: 20 hs.
Domingos: 10 hs. Misa para niños, y 20 hs.

Confesiones: después de Misa.

Bautismos: segundo y cuarto domingo de cada mes.


Secretaría Parroquial


Jueves: 18.30 a 20 hs.
Sábados: 18.30a 20 hs.
Domingos: 11 a 12 hs.


CARITAS

Martes de 14 a 18 hs.



Nuestro Párroco

Pbro. Daniel Gazze



A todos los que ingresen a esta página:


*** BIENVENIDOS ***

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:: Homilías ::

(Clickear sobre la Biblia para leer las lecturas)


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jueves, 12 de mayo de 2011

La vocación sacerdotal


Este domingo, el cuarto de Pascua, se conoce como el Domingo del Buen Pastor. En este día la Iglesia eleva su oración y dedica su reflexión a considerar el tema de la vocación sacerdotal. La imagen motivadora es la lectura del evangelio del Buen Pastor, con la que Jesucristo define su misión y la de aquellos que serán llamados a seguirlo para ejercer, en su nombre, el ministerio sacerdotal. Como vemos, el sacerdocio tiene su fuente e imagen ideal en la persona y la vida de Jesucristo.

La imagen del Pastor recorre todas las Sagradas Escrituras. Ya el Antiguo Testamento a modo de profecía anunciaba que Dios no dejaría huérfano a su pueblo: "Les daré pastores", decía, "según mi corazón" (Jer. 3, 15). Esta profecía que se cumple en Jesucristo: "Yo soy el Buen Pastor" (Jn. 10, 11) él la quiere prolongar en la Iglesia. Sólo desde esta voluntad de Jesucristo comunicada a los apóstoles, podemos entender la vocación sacerdotal. El sacerdocio no parte de un proyecto personal que yo elijo, sino de asumir como respuesta y de modo totalizante la vida y misión de Jesucristo.

Es por ello que sólo desde una mirada de fe a la persona de Jesucristo es posible comprender el sentido y la necesidad del sacerdote. Sin sacerdotes, decía Juan Pablo II, la Iglesia no podría cumplir aquel mandato de Jesucristo de: "anunciar el Evangelio y de renovar cada día el sacrificio de su cuerpo entregado y su sangre derramada por la vida del mundo", que el sacerdote actualiza en la celebración de la Santa Misa (cfr. P.D.V. 1). Ahora bien, ¿cómo descubre un joven que puede estar llamado a ser sacerdote? La respuesta no es fácil. Tal vez haya tantas respuestas posibles como jóvenes que se hayan sentido llamados. Pero por tratarse de una vocación que se encuentra en el ámbito del llamado de Dios, lo primero que debemos tener en cuenta es la importancia de la oración como nos dice el mismo Jesucristo: "Rueguen al dueño de los sembrados que envíe trabajadores para la cosecha" (Mt. 9, 38).

Pero es necesario, además, crear un contexto en la vida del joven que lo disponga para escuchar este llamado. Hablaría de un clima espiritual y cultural de comunión previa con el valor del sacerdocio. Aquí tiene una gran importancia, aunque no absoluta, la familia como el grupo de pertenencia en el cual el joven vive su fe. También hablaría del nivel espiritual de su encuentro con Jesucristo como del compromiso apostólico con su misión. Considero importante, también, descubrir la vocación desde la necesidad que tiene la gente y la misma Iglesia; no estamos ante la realización de un proyecto personal, sino ante el llamado de quién es el Buen Pastor. Aquellas palabras tan propias de los profetas y de los primeros discípulos: "Aquí estoy, Señor, envíame" (Is. 6, 8), siguen siendo hoy la culminación de todo proceso vocacional. Como vemos, oración, ámbito familiar y pertenencia a un grupo apostólico, son la base para preparar el terreno en el que la semilla de la vocación crece en un joven, y lo dispone para una respuesta que compromete toda su vida.

Demos gracias a Dios por el don del sacerdocio y valoremos la entrega de nuestros sacerdotes más allá de la fragilidad humana. Jesucristo llamó a hombres para confiarles la continuidad de su misión; ellos dijeron un día: "Aquí estoy, Señor". Los invito a unirnos en oración para pedir "al dueño de los sembrados" que nos envíe vocaciones porque la tarea es mucha. Reciban de su Obispo, junto a mis oraciones, mi bendición en Jesucristo el Buen Pastor.


Mons. José María Arancedo

Arzobispo de Santa Fe de la Vera Cruz

miércoles, 11 de mayo de 2011

Peregrinación de niños a Guadalupe


El sábado 7 de mayo por la mañana, un grupo de niños de catequesis participó de la tradicional peregrinación de niños a Guadalupe, organizada por la arquidiócesis.


Compartimos a continuación algunas fotos tomadas durante el recorrido hacia la casa de nuestra Madre de Guadalupe.






domingo, 8 de mayo de 2011

Homilía Dominical

Domingo III de Pascua

Lecturas

Hch 2, 14.22-33
I Pe 1, 17-21
Lc 24, 13-35


Creo que el evangelio de este Domingo puede ayudarnos mucho para entender y crecer a través de situaciones similares que pueden darse en nuestra vida de discípulos de Jesús.
Estos dos que caminan hacia Emaús se van alejando del resto de los otros discípulos que quedaron en Jerusalén. Están tristes y discuten entre ellos. Los ha ganado la desilusión, se sienten defraudados en sus esperanzas frente a la pasión y muerte del Señor.
Cuando nos toca atravesar por momentos de dolor, de desencuentros, cuando cuesta soportar las miserias propias o la de los otros, es posible que nos invadan sentimientos parecidos y venga la tentación de ceder a la desilusión de nuestra fe y también de la comunidad eclesial, de estar propensos a la irritación y a la discusión. Se acerca Jesús pero no lo reconocen. No bastan para conocer su presencia los ojos del cuerpo ni los razonamientos de la lógica humana. Hace falta que arda el corazón, entrar en la lógica del actuar de Dios que se manifiesta en su Palabra. Por eso el acompañante se mete en medio del diálogo y les da una luz nueva para interpretar los hechos.
Cuando en los caminos de nuestra vida no podamos reconocer al Señor presente junto a nosotros será cuestión de hacer prevalecer nuestra fe por sobre los sentimientos. Él no puede no estar con nosotros, no puede ser infiel a su promesa. Y habrá entonces que abrir el corazón para contarle sin miedo lo que nos pasa. E incorporarlo a nuestros diálogos (o a nuestros monólogos) para que desde el Evangelio nos haga ver cómo su Pascua se actualiza en nuestra vida. O lo que es lo mismo, escuchar que su Palabra nos diga a qué resurrección, a qué confianza nueva, a qué amor nuevo apunta nuestra muerte y dolor de hoy.
"¿No era necesario que el Mesías soportara esos sufrimientos para entrar en su gloria?" También nosotros, si perseveramos en la fe, comprenderemos con la luz de Dios que ablanda nuestro entendimiento, que era necesario pasar por esas situaciones. Que a través de ellas hemos sido transformados en hombres nuevos que, como hijos, entran a compartir la gloria que el Padre nos preparó desde siempre y que Jesús nos entrega en el pan hecho Eucaristía.
Celebramos hoy la fiesta de María de Guadalupe, patrona de nuestra Iglesia de Santa Fe. Ella nunca habló mucho. Se preocupó siempre y lo sigue haciendo, para que nosotros entremos en diálogo con su Hijo. ¡Virgen de Guadalupe, con tu ternura de Madre, ayúdanos a abrir nuestros corazones a Jesús y a reconocerlo, unidos a nuestros hermanos, cada Domingo al partir el pan!

P. Daniel Gazze

Los discípulos de Emaús
reconocieron al Señor en la fracción del Pan.

Caminos a Guadalupe...

Cuasiparroquia Nuestra Señora de Belén:
3° parada del Camino de Santa Rosa de Calchines


¡Esperando a los peregrinos!
Colaboradoras de la parroquia
con la Lic. Florencia Senise
, una de las organizadoras

Refrigerio y merecido descanso

Los peregrinos, recobrando fuerzas, luego de más de 10 horas de caminata

Nuestra parroquia recibió a los peregrinos del "Camino Santa Rosa de Calchines", en su tercera parada.
Aproximadamente un centenar de peregrinos que salieron de Santa Rosa de Calchines a las 22 hs. del día sábado, pasaron por la Parroquia Nuestra Señora de Belén, rumbo a la casa de Nuestra Madre de Guadalupe.

Tanto ellos, como los organizadores y voluntarios de esta hermosa experiencia, que intenta rescatar una tradición tan ligada a nuestro pueblo santafesino, fueron recibidos con un refrigerio y pudieron descansar y retomar fuerzas para seguir peregrinando.

Bomberos y miembros de la Cruz Roja Argentina

Refrigerio para recobrar fuerzas y seguir peregrinando

P. Eduardo acompañando a los peregrinos
de Santa Rosa de Calchines y Cayastá


¡Celebramos esta iniciativa que acompaña y realza la profunda devoción que el pueblo santafesino profesa a su Madre, María de Guadalupe!


Más fotos, a la derecha del blog

Nuestra Señora de Guadalupe


Como todos los años Santa Fe se prepara para celebrar la Fiesta de Nuestra Señora de Guadalupe. Celebrar es hacer memoria agradecida de un hecho que ha marcado la vida e historia de una comunidad. La celebración hace presente y trasmite las razones que dieron origen a una tradición. Por ello celebrar es un signo de vida, de raíces y de futuro. La presencia de la Virgen de Guadalupe, que tiene su razón de ser en la vida e historia de nuestra comunidad, hay que saber leerla.

La lectura de este hecho nos muestra cómo nació en el pueblo y fue despertando una creciente devoción. Esto nos permite comprender porqué ha sido declarada Patrona de Santa Fe. Qué triste cuando no se conoce ni valora el significado de una tradición que nace de la fe y experiencia de una comunidad, y fue marcando un camino de encuentro con Dios en este preciso lugar y en torno a esta venerada imagen, y que se convirtió en patrimonio y un punto de referencia para la fe de los santafesinos. Con esta conciencia agradecida vamos a Guadalupe.

En este año de la Vida, Guadalupe nos convoca a peregrinar a la Basílica bajo el lema: "Madre, danos fuerza para amar y servir a la vida". La figura maternal de la Virgen María es la que ocupa un lugar destacado en esta Fiesta, como lo fue en esa historia única de ser la Madre de Jesucristo. Este es el lugar que su Hijo le asignó en la Iglesia cuando al pie de la Cruz le dijo: "Mujer aquí tienes a tu hijo", señalando al discípulo amado y, luego le dice: "Aquí tiene a tu madre", desde aquel momento, concluye el texto: "el discípulo la recibió en su casa" (Jn. 19, 26-27). Hoy queremos agradecerle a María su permanente presencia intercediendo por nosotros ante su Hijo. La devoción católica a la Virgen tiene su centro en Jesucristo, el único mediador entre Dios y los hombres. Ella nos orienta hacia él y nos sigue diciendo, hoy, como ya lo dijo en el Evangelio: "Hagan todo lo que él les diga" (Jn. 2, 5). Acercarnos a la Virgen es renovar nuestro encuentro con Jesucristo y vivir de su Palabra y de los Sacramentos que él nos ha dejado. Este mensaje de la Virgen es el que se vive y renueva cada año en Guadalupe.

La vida humana no es una idea, ella existe en cada hombre concreto. Hablar de la dignidad de la vida humana significa, por lo mismo, hablar de la dignidad de todo hombre y a lo largo de toda su vida. Es la ciencia la que nos dice que esta vida ya existe desde el embrión, es decir, desde la concepción estamos ante la realidad de un nuevo ser con identidad genética propia. Este hecho, que marca el inicio de una vida nos compromete en toda su historia, principalmente desde su embarazo, pero también en su nacimiento, educación y desarrollo integral. Desgraciadamente el cuidado de esta vida padece, en una sociedad que proclama sus derechos y dignidad, de una orfandad que nos debe preocupar, comprometer y movilizar. La importancia de este tema no admite ambigüedades, requiere de una clara definición legislativa que tutele el valor de toda vida humana. Esto venimos a pedirle a la Virgen en Guadalupe: "Madre, danos fuerza para amar y servir a la vida".

A la espera de encontrarnos en la Basílica para testimoniar nuestra fe en Dios y nuestro amor a Nuestra Madre en Guadalupe, les hago llegar junto a mi afecto y oraciones, mi bendición en el Señor Jesús.


Mons. José María Arancedo

Arzobispo de Santa Fe de la Vera Cruz

sábado, 7 de mayo de 2011

¡A la casa de nuestra Madre!

No se turbe tu corazón
no te inquiete cosa alguna,
no temas la enfermedad,
ni los acontecimientos penosos,
ni el dolor.

¿No estoy yo aquí que soy tu Madre?
¿No estás bajo mi sombra y amparo?
¿No soy yo vida y dulzura?
¿No estás acaso en mi regazo,
y corres por mi cuenta?
¿Tienes necesidad de otra cosa?

Peregrinación de niños


SOLEMNIDAD DE NUESTRA SEÑORA
DE GUADALUPE

PATRONA DE LA ARQUIDIÓCESIS

PEREGRINACION DE NIÑOS

Desde la UTN hasta la Basílica de Guadalupe.


Organizan:

  • Acción Católica (Area Aspirantes)
  • Infancia Misionera
  • Junta de Catequesis
  • Asociación Arquidiocesana de Scouts Católicos
  • Scouts de Argentina

viernes, 6 de mayo de 2011

7 y 8 de mayo


El sábado 7 y el domingo 8 de mayo los santafesinos honramos a la Madre de Todos, Nuestra Señora de Guadalupe.

Ella nos espera con los brazos abiertos y con su maternal ternura, como a Juan Diego, nos dice:

“Hijo mío, ¿Por qué te afliges?
¿Acaso no soy tu Madre...?”


Respondamos a su amor, rezando:

“Madre y Reina de Guadalupe

que nos cuidas y nos acompañas;

que estás siempre con nosotros;

enséñanos a vivir como tus hijos imitando a Jesús.

Bendice todas nuestras buenas intenciones;

bendice nuestro trabajo de cada día.

Cuida a nuestras familias,

ampara a nuestros niños,

sana a nuestros enfermos

y fortalece a nuestros ancianos.

Llévanos de tu mano a Jesús.

AMÉN.”

jueves, 5 de mayo de 2011

Para conocer más a la Madre de todos los santafesinos



Compartimos dos videos sobre la devoción
a Nuestra Señora de Guadalupe en Santa Fe...


¡NO TE LOS PIERDAS!







miércoles, 4 de mayo de 2011

Luz de Luz, resplandor de la gloria del Padre



Leer el comentario del Evangelio por

Liturgia latina
Himno de san Ambrosio para Laudes, "Splendor paternae gloriae"

"La Luz ha venido al mundo"

Resplandor de la gloria del Padre
Luz de Luz
Fuente de toda luz,
Día que iluminas el día.

Llenos de fe y confianza,
presentimos la dicha
de ser iluminados por Aquél
que es el resplandor de la gloria del Padre.

Escúchanos, oh Dios,
Creador del mundo, esplendor de la gloria del Padre,
ante quien teme nuestra alma
cuando ha perdido la gracia.

Tú, luz y resplandor del Padre,
nuestra perenne esperanza,
acoge las súplicas que tus siervos elevan
desde todos los rincones de la tierra.

Jesús, resplandor del Padre,
María, Madre de Dios,
José, custodio
de esas dos prendas sagradas.

Oh Padre, fuente de todas las gracias,
oh Hijo, esplendor de la gloria del Padre,
oh Espíritu Santo,
Amor eterno de ambos.

Oh Cristo, esplendor del Padre,
vida y vigor de las almas, en la presencia de los Ángeles,
te ensalzamos con el corazón y los labios,
alternando nuestro canto con sus voces.

Concédenoslo así, oh Padre de las luces,
por medio de tu Hijo
que con el Espíritu Santo,
reina y nos gobierna por los siglos de los siglos.

Oh Dios, Luz del Cielo y Padre de toda luz,
que con poderío admirable
has desplegado la bóveda celeste y la sostienes
con tu paternal providencia.