Nuestra Señora de Belén

Horarios de Misa

Jueves: 19.30hs.
Sábados: 20 hs.
Domingos: 10 hs. Misa para niños, y 20 hs.

Confesiones: después de Misa.

Bautismos: segundo y cuarto domingo de cada mes.


Secretaría Parroquial


Jueves: 18.30 a 20 hs.
Sábados: 18.30a 20 hs.
Domingos: 11 a 12 hs.


CARITAS

Martes de 14 a 18 hs.



Nuestro Párroco

Pbro. Daniel Gazze



A todos los que ingresen a esta página:


*** BIENVENIDOS ***

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:: Homilías ::

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sábado, 16 de enero de 2010

Evangelio Ilustrado


Las Bodas de Caná

Evangelio según San Juan (2,1-11)


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viernes, 15 de enero de 2010

CARITAS Argentina: Solidaridad con Haití


El golpe sufrido por el pueblo de Haití, uno de los más pobres entre los pobres, en estas horas ha sido terrible. Por eso, queremos expresar nuestra solidaridad y nuestro profundo dolor a quienes sufren las consecuencias de la tragedia ocurrida, especialmente a aquellos que han perdido a sus seres queridos.

En las primeras comunicaciones recibidas desde CARITAS Haití, su responsable en la emergencia, Joseph Villarson, nos informó que a pesar de las evidentes dificultades, ya están trabajando con el equipo de emergencias y comenzaron a coordinar las iniciativas de ayuda.

Desde CARITAS Argentina, se dispuso una cuenta bancaria destinada especialmente para este fin, asumiendo que la donación en dinero facilita el acceso y administración de los fondos desde el mismo lugar donde se realiza la asistencia:

Cuenta Corriente Banco Nación Nº 35869/51
Sucursal Plaza de Mayo 0085
CBU 01105995-20000035869519
A nombre de: Cáritas Argentina Emergencia
CUIT 30-51731290-4

Pedimos a María de Guadalupe, patrona de nuestro continente, que contenga con su amor maternal a las familias y a todos los hombres y las mujeres afectados por esta tragedia.

jueves, 14 de enero de 2010

Llamamiento urgente en ayuda a Haití


El Papa hace un "llamamiento urgente" a la solidaridad con Haití
Tras el terremoto que ha devastado la ciudad de Puerto Príncipe

CIUDAD DEL VATICANO, miércoles 13 de enero de 2010 (ZENIT.org)

El Papa Benedicto XVI al finalizar esta mañana la audiencia pública manifestó su solidaridad con los damnificados del terremoto que devastó la capital de Haití en la tarde de ayer martes.

“Invito a unirse a mi oración al Señor por las víctimas de esta catástrofe y por aquellos que lloran por las desapariciones”, dijo el Papa en su alocución.

Benedicto XVI manifestó su “cercanía espiritual” hacia todos los damnificados “y a todas las personas que han sido probadas en esta gran calamidad, implorando a Dios el consuelo y alivio de su sufrimiento”.

Igualmente hizo un llamado a la comunidad internacional para vivir la generosidad “para que no falte a estos hermanos y hermanas que viven un momento de necesidad y dolor, nuestra concreta solidaridad, y la ayuda efectiva de la Comunidad Internacional”.

Aseguró que la Iglesia Católica saldrá al encuentro de todos los necesitados a través de sus instituciones de caridad.

El terremoto que sacudió ayer la capital haitiana tiene una magnitud de 7.3 grados. Es el más devastador en los últimos dos siglos en Haití, el país más pobre del hemisferio occidental.

El epicentro tuvo lugar tan sólo a 16 kilómetros de Puerto Príncipe y con una profundidad de 10 kilómetros lo cual ha hecho que las consecuencias sean más graves.

El Comité Internacional de la Cruz Roja estima que podrían ser tres millones los haitianos afectados por el terremoto.

miércoles, 13 de enero de 2010

San Hilario. Obispo y Doctor de la Iglesia.


Hilario de Poitiers
Obispo y doctor de la Iglesia


Nació en Poitiers a principios del siglo IV; hacia el año 350 fue elegido obispo de su ciudad; luchó con valentía contra los arrianos y fue desterrado por el emperador Constancio. Escribió varias obras llenas de sabiduría y de doctrina, destinadas a consolidar la fe católica y a la interpretación de la sagrada Escritura. Murió el año 367.

"Te serviré predicándote"

(Del tratado de san Hilario, obispo, sobre la Trinidad)

Yo tengo plena conciencia de que es a ti, Dios Padre omnipotente, a quien debo ofrecer la obra principal de vida, de tal suerte que todas mis palabras y pensamientos hablen de ti.

Y el mayor premio que puede reportarme esta facultad de hablar, que tú me has concedido, es el de servirte predicándote a ti y demostrando al mundo, que lo ignora, o a los herejes, que lo niegan, lo que tú eres en realidad: Padre; Padre, a saber, del Dios unigénito.

Y, aunque es ésta mi única intención, es necesario para ello invocar el auxilio de tu misericordia, para que hinches con el soplo de tu Espíritu las velas de nuestra fe y nuestra confesión, extendidas para ir hacia ti, y nos impulses así en el camino de la predicación que hemos emprendido. Porque merece toda confianza aquel que nos ha prometido: Pedid, y se os dará; buscad, y encontraréis; llamad, y se os abrirá.

Somos pobres y, por esto, pedimos que remedies nuestra indigencia; nosotros ponemos nuestro esfuerzo tenaz en penetrar las palabras de tus profetas y apóstoles y llamamos con insistencia para que se nos abran las puertas de la comprensión de tus misterios; pero el darnos lo que pedimos, el hacerte encontradizo cuando te buscamos y el abrir cuando llamamos, eso depende de ti.

Cuando se trata de comprender las cosas que se refieren a ti, nos vemos como frenados por la pereza y torpeza inherentes a nuestra naturaleza y nos sentimos limitados por nuestra inevitable ignorancia y debilidad; pero el estudio de tus enseñanzas nos dispone para captar el sentido de las cosas divinas, y la sumisión de nuestra fe nos hace superar nuestras culpas naturales.

Confiamos, pues, que tú harás progresar nuestro tímido esfuerzo inicial y que, a medida que vayamos progresando lo afianzarás, y que nos llamarás a compartir el espíritu de los profetas y apóstoles; de este modo, entenderemos sus palabras en el mismo sentido en que ellos las pronunciaron y penetraremos en el verdadero significado de su mensaje.

Nos disponemos a hablar de lo que ellos anunciaron de un modo velado: que tú, el Dios eterno, eres el Padre del Dios eterno unigénito, que tú eres el único no engendrado y que el Señor Jesucristo es el único engendrado por ti desde toda la eternidad, sin negar, por esto, la unicidad divina, ni dejar de proclamar que el Hijo ha sido engendrado por ti, que eres un solo Dios, confesando, al mismo tiempo, que el que ha nacido de ti, Padre, Dios verdadero, es también Dios verdadero como tú.

Otórganos, pues, un modo de expresión adecuado y digno, ilumina nuestra inteligencia, haz que no nos apartemos de la verdad de la fe; haz también que nuestras palabras sean expresión de nuestra fe, es decir, que nosotros que por los profetas y apóstoles te conocemos a ti, Dios Padre, y al único Señor Jesucristo, y que argumentamos ahora contra los herejes que esto niegan, podamos también celebrarte a ti como Dios en el que no hay unicidad de persona y confesar a tu Hijo, en todo igual a ti.

Oración

Concédenos, Dios todopoderoso, progresar cada día en conocimiento de la divinidad de tu Hijo y proclamarla con firmeza, como lo hizo, con celo infatigable, tu obispo y doctor san Hilario. Por nuestro Señor Jesucristo. Amén.

domingo, 10 de enero de 2010

Evangelio Ilustrado


El Bautismo de Jesús

Evangelio según San Lucas (3,15-16.21-22)


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viernes, 8 de enero de 2010

CARITAS Parroquial: Bienvenida de Año

¡Bienvenido 2010!

El martes 5 de enero, el equipo de CARITAS Parroquial y sus habituales colaboradoras se reunieron para evaluar el trabajo realizado durante el año 2009 y para darle la bienvenida a este nuevo año 2010.

¡Cada vez son más quienes se suman a colaborar con las múltiples tareas de CARITAS Parroquial! Cada uno aporta su don y se logró conformar un ameno e incansable grupo de trabajo, que promete seguir su labor, con renovadas fuerzas, en el año 2010.

¡Ni el intenso calor las hizo desistir...!

Merienda compartida



A todas y a cada una...

¡¡¡FELICITACIONES!!!

Y un G R A C I A S gigante,
en nombre de toda la comunidad.

jueves, 7 de enero de 2010

¡Rezo del Rosario para celebrar!

Ermita
"Nuestra Señora del Rosario de San Nicolás"

3º Aniversario

Ayer, miércoles 6 de enero, Fiesta de la Epifanía del Señor, celebramos el 3º aniversario de la Ermita "Nuestra Señora del Rosario de San Nicolás".

Como todas las veces que nos reunimos, convocados por María, rezamos y meditamos juntos los misterios del Santo Rosario, su oración preferida.










Los esperamos los días 25 de cada mes para rezar juntos el Rosario ante la Ermita.

martes, 5 de enero de 2010

Evangelio Ilustrado


Los magos de Oriente adoran al Niño Dios

Evangelio según San Mateo (2,1-12)


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viernes, 1 de enero de 2010

Jornada Mundial de la Paz


El 1º de enero celebramos la 43° Jornada Mundial de la Paz, en la que el Santo Padre nos invita a reflexionar, proponiéndonos como lema: Si quieres promover la paz, protege la creación. Se trata de un documento que no pone el acento primero en la creación, sino en la responsabilidad del hombre. Creo que en esta óptica debemos leerlo, es decir, no desde una suerte de ecologismo en el cual el medio ambiente sería como un absoluto casi divinizado, a modo de un nuevo paganismo, sino desde la centralidad del hombre como responsable del mundo creado.

Esto nos va a ayudar a comprender porque el camino para promover la paz pasa necesariamente por el cuidado de la creación, que es tarea que le corresponde al hombre. Aquí aparece la importancia de la presencia del hombre, no como alguien más en la creación sino como centro y cúspide de la misma. Desde la teología de la creación el hombre no se confunde con la naturaleza, sino que se distingue como alguien superior que ha recibido el encargo de cuidarla. El está llamado a ser la presencia de Dios en el mundo: esta es su grandeza y responsabilidad. La gloria de Dios, es decir su presencia, es el hombre, “gloria Dei vivens homo” decía San Ireneo.

Frente a la realidad de un mundo que va degradando día a día el don de la naturaleza, la Iglesia hace un llamado a la responsabilidad ética del hombre y de los gobiernos. Ya Juan Pablo II había hablado de una “crisis ecológica”, que reclama, decía, una urgente solidaridad de todo el mundo. Copenhague, desgraciadamente, no ha sido una respuesta a la altura de los problemas planteados. Hoy se pregunta el Papa: “Cómo permanecer indiferentes ante los problemas que se derivan de fenómenos como el cambio climático, la desertización, la contaminación de los ríos y de las capas acuíferas, la pérdida de la biodiversidad… Cómo descuidar el creciente fenómeno de los llamados “prófugos ambientales”, (es decir) personas que deben abandonar el ambiente en que viven…. Cómo no reaccionar ante los conflictos actuales, y ante otros potenciales, relacionados con el acceso a los recursos naturales”?. Esto daña la creación y compromete el nivel de vida, como los derechos esenciales del hombre.

Como vemos, la mirada que se requiere frente a estos hechos, necesita de una toma de conciencia de la responsabilidad del hombre como alguien que no es un elemento más, o algo indefinido en la evolución de la creación, sino la presencia de quien tiene una relación única, personal e indelegable ante el mundo creado. Tanto cuando el hombre quiere ocupar el lugar de Dios en la naturaleza y no ser su colaborador, la termina destruyendo porque no la valora en su dimensión de don del cual él es responsable de su cuidado; pero también cuando no descubre y no valora su propia dignidad y responsabilidad que lo distingue y eleva sobre el mundo creado en cuanto ser espiritual. Sin un claro sentido de esta dignidad única del hombre es difícil acercarnos responsablemente al mundo de la creación. La teología es una ciencia que no sólo nos habla de Dios, sino del hombre en cuanto ser creado por El, y de sus relaciones con sus hermanos y el mundo.

A partir de este planteo doctrinal y con una mirada crítica, pero también con ánimo de involucrarse en el problema, el Santo Padre va a afirmar que: “Por tanto, resulta sensato hacer una revisión profunda y con visión de futuro del modelo de desarrollo, reflexionando además sobre el sentido de la economía y su finalidad, para corregir sus disfunciones y distorsiones. Lo exige, concluye, el estado de salud ecológica del planeta; lo requiere también, y sobre todo, la crisis cultural y moral del hombre, cuyos síntomas son evidentes desde hace tiempo en todas partes del mundo”. Hay una solidaridad intergeneracional, agrega, que nos debe llevar a sentirnos partes responsables del futuro que estamos construyendo; pero hay también una solidaridad intrageneracional nos dice, “especialmente en las relaciones entre países en vías de desarrollo y aquellos altamente industrializados”, que hace a las exigencias de una justicia internacional. Por ello, antes de todo planteo técnico en términos de desarrollo y utilidad económica, existe la urgente necesidad de plantear el tema del crecimiento integral del hombre y el cuidado del mundo en términos de una moral que vincule y comprometa a todos.

No deja de ser crítico del pasado al afirmar que: “entre las causas de la crisis ecológica actual, es importante reconocer la responsabilidad histórica de los países industrializados”. Ha habido un uso y abuso de los bienes de la creación que son patrimonio de la humanidad, y que adquieren por su dimensión global el carácter de un drama mundial. Al mismo tiempo advierte a los países emergentes el peligro que significaría no comprender el momento actual de la crisis y “sentirse eximidos de la propia responsabilidad respecto de la creación”. El error del otro no justifica mi error. Hoy todos somos responsables, aunque el mayor costo de esta situación debe ser asumido por aquellos que más contaminaron y se beneficiaron. Por ello, más allá de cálculos interesados se requiere una actitud de grandeza y sabiduría política que permita proyectar el futuro de la humanidad en términos de pertenencia a una misma comunidad. La crisis climática y ecológica no conoce límites de países. O somos capaces de pensarnos como unidad, o el futuro se convierte en algo incierto.

Esta relación única y dinámica entre Dios, el hombre y la creación, se convierte en el fundamento de una auténtica promoción de la paz. Esto debe hacerse cultura que promueva decisiones políticas. Es de desear que esta nueva cultura de respeto por el medio ambiente deje de ser una doctrina más que conocemos y sabemos explicar, para convertirse en un nuevo estilo de vida que nos eleve culturalmente y nos acerque como miembros de una misma familia. El Santo Padre concluía su mensaje invitando a todos los creyentes a elevar una ferviente oración a Dios Padre y Creador “para que en el corazón de cada hombre y cada mujer resuene, se acoja y se viva el apremiante llamamiento: Si quieres promover la paz, protege la creación”.

Reciban de su Obispo, junto a mi afecto y oraciones, mis mejores deseos para este nuevo año que iniciamos. Con mi bendición en el Señor Jesús y Nuestra Madre de Guadalupe.


Mons. José María Arancedo

Arzobispo de Santa Fe de la Vera Cruz


María, Madre de Dios


La Iglesia Católica quiere comenzar el año pidiendo la protección de la Santísima Virgen María. La fiesta mariana más antigua que se conoce en Occidente es la de "María Madre de Dios" (en griego, Theotokos, la que dio a luz a Dios). Ya en las catacumbas o antiquísimos subterráneos que están cavados debajo de la ciudad de Roma y donde se reunían los primeros cristianos para celebrar la Misa, en tiempos de las persecuciones, hay pinturas con este nombre: "María, Madre de Dios".

Si nosotros hubiéramos podido formar a nuestra madre, ¿qué cualidades no le habríamos dado? Pues Cristo, que es Dios, sí formó a su propia madre. Y ya podemos imaginar que la dotó de las mejores cualidades que una criatura humana puede tener.

Pero, ¿es que Dios ha tenido principio? No. Dios nunca tuvo principio, y la Virgen no formó a Dios. Pero Ella es Madre de uno que es Dios, y por eso es Madre de Dios.

Y qué hermoso repetir lo que decía San Estanislao: "La Madre de Dios es también madre mía". Quien nos dio a su Madre santísima como madre nuestra, en la cruz al decir al discípulo que nos representaba a nosotros: "He ahí a tu madre", ¿será capaz de negarnos algún favor si se lo pedimos en nombre de la Madre Santísima?

Al saber que nuestra Madre Celestial es también Madre de Dios, sentimos brotar en nuestro corazón una gran confianza hacia Ella.

Cuando en el año 431 el hereje Nestorio se atrevió a decir que María no era Madre de Dios, se reunieron los 200 obispos del mundo en Éfeso (la ciudad donde la Santísima Virgen pasó sus últimos años) e iluminados por el Espíritu Santo declararon: "La Virgen María sí es Madre de Dios porque su Hijo, Cristo, es Dios". Y acompañados por todo el gentío de la ciudad que los rodeaba portando antorchas encendidas, hicieron una gran procesión cantando: "Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén".

El título "Madre de Dios" es el principal y el más importante de la Virgen María, y de él dependen todos los demás títulos y cualidades y privilegios que Ella tiene.

Fuente: EWTN


Madre de Dios, Madre del Príncipe de la Paz

Juan Pablo II
Homilía del 01/01/02

«¡Salve, Madre santa! Virgen, Madre del Rey, que gobierna cielo y tierra por los siglos de los siglos» (Antífona del canto de entrada). Con este antiguo saludo, la Iglesia se dirige hoy, octavo día después de Navidad y primer día del año, a la santísima Virgen María invocándola como Madre de Dios. El Hijo eterno del Padre ha tomado en ella nuestra carne y, a través de ella se ha hecho «el hijo de David y el hijo de Abrahán» (Mt 1,1). María es, pues, su madre verdadera: ¡la Theotokos, la Madre de Dios! Si Jesús es la Vida, María es la Madre de la Vida. Si Jesús es la Esperanza, María es la Madre de la Esperanza. Si Jesús es la Paz, María es la Madre de la Paz, Madre del Príncipe de la Paz. Al entrar en el nuevo año pedimos a esta Madre que nos bendiga. Pidámosle que nos dé Jesús, nuestra plena bendición, en quien el Padre ha bendecido, una vez para siempre, la historia convirtiéndola en una historia de salvación... El Niño nacido en Belén es la Palabra eterna del Padre hecha carne para nuestra salvación; es «Dios con nosotros» que trae con él el secreto de la verdadera paz. Es el Príncipe de la Paz (Is 9,5)...

«¡Salve, Madre santa!» ... El niño que estrechas contra tu pecho, lleva un nombre querido por los pueblos de religión bíblica: «Jesús», que significa «Dios salva». Este es el nombre que le dio el ángel antes de que fuera concebido en tu seno (Lc 2,21). En el rostro del Mesías recién nacido, reconocemos el rostro de cada uno de tus hijos ultrajados y explotados. En particular reconocemos el rostro de los niños cualquiera que sea la raza, pueblo o cultura a la que pertenece. Por ellos, oh María, por su futuro, te pedimos muevas los corazones endurecidos por el odio, a fin de que se abran al amor y la venganza ceda, finalmente, el paso al perdón. Oh Madre, alcánzanos que la verdad de esta afirmación –no hay paz sin justicia, y no hay justicia sin perdón- se imprima en el corazón de todos. Sólo así la familia humana podrá encontrar la paz verdadera que nace del encuentro de la justicia con la misericordia. ¡Ayúdanos, Madre santa, Madre del Príncipe de la Paz! ¡Madre de la humanidad y Reina de la Paz, ruega por nosotros!