

Horarios de Misa
Sábados: 20 hs.
Domingos: 10 hs. Misa para niños, y 20 hs.
Confesiones: después de Misa.
Bautismos: segundo y cuarto domingo de cada mes.
Secretaría Parroquial
Jueves: 18.30 a 20 hs.
Sábados: 18.30a 20 hs.
Domingos: 11 a 12 hs.
CARITAS
Martes de 14 a 18 hs.

Nuestro Párroco
sábado, 28 de enero de 2012
"¿Todavía no tienen fe?"

Tomás de Aquino, el Doctor Angélico
Oración de Santo Tomás de Aquino

jueves, 26 de enero de 2012
Timoteo y Tito, colaboradores de Pablo

Benedicto XVI
Audiencia general del 13/12/2006

miércoles, 25 de enero de 2012
Conversión de Pablo de Tarso
La conversión de San Pablo es uno de los mayores acontecimientos del siglo apostólico. Así lo proclama la Iglesia al dedicar un día del ciclo litúrgico a la conmemoración de tan singular efemérides. "Era la muerte repentina, trágica, del judío, y el nacimiento esplendoroso, fulgurante, del cristiano y del apóstol". San Jerónimo lo comentaba así: "El mundo no verá jamás otro hombre de la talla de San Pablo".

martes, 24 de enero de 2012
Mons. Vicente Faustino Zazpe
XXVIIIº Aniversario de la Pascua
de Monseñor Vicente Zazpe
20 hs.
Misa en la Catedral Metropolitana
Oración ante su tumba

domingo, 22 de enero de 2012
"Síganme y los haré pescadores de hombres."
(Celebración de las vísperas con los obispos, sacerdotes, religiosos, religiosas y seminaristas, y oración ante la tumba del beato Stepinac, 5/6/2011).

domingo, 8 de enero de 2012
El bautismo del Señor
El domingo que sigue a la fiesta de la Epifanía, dedicado a celebrar el bautismo de Cristo, señala la culminación de todo el ciclo natalicio o de la manifestación del Señor. Es, además, el domingo que da paso al tiempo durante el año, llamado también tiempo ordinario.
Hay una diferencia importante entre los dos bautismos:
¿Por qué entonces Jesús se hace bautizar por Juan?
¡Sigamos a Cristo por la Cruz a la Luz!
Autor: P. Juan Pablo Esquivel

viernes, 6 de enero de 2012
Epifanía del Señor
Origen de la fiesta
El 6 de enero se celebraba desde tiempos inmemoriales en Oriente, pero con un sentido pagano: en Egipto y Arabia, durante la noche del 5 al 6 de enero se recordaba el nacimiento del dios Aion. Creían que él se manifestaba especialmente al renacer el sol, en el solsticio de invierno que coincidía hacia el 6 de Enero. En esta misma fecha, se celebraban los prodigios del dios Dionisio en favor de sus devotos.
La fiesta de la Epifanía sustituyó a los cultos paganos de Oriente relacionados con el solsticio de invierno, celebrando ese día la manifestación de Jesús como Hijo de Dios a los sabios que vinieron de Oriente a adorarlo. La tradición pasó a Occidente a mediados del siglo IV, a través de lo que hoy es Francia.
El relato de la adoración de los Reyes Magos se puede encontrar en San Mateo 2, 1-11.
Ellos contestaron: En Belén de Judá, pues así está escrito por el Profeta:
Y tú, Belén tierra de Judá
de ningún modo eres la menor
entre las principales ciudades de Judá
porque de ti saldrá un jefe
que será el pastor de mi pueblo Israel
Entonces Herodes, llamando aparte a los magos, los envió a la ciudad de Belén y les dijo: Vayan e infórmense muy bien sobre ese niño; y cuando lo encuentren, avísenme para que yo también vaya a adorarlo.
Los Reyes Magos se marcharon y la estrella que habían visto en el Oriente, iba delante de ellos hasta que fue a pararse sobre el lugar donde estaba el Niño. Al ver la estrella, sintieron una gran alegría.
Entraron en la casa y vieron al niño con María su madre. Se hincaron y lo adoraron. Abrieron sus tesoros y le ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra. Luego, habiendo sido avisados en sueños que no volvieran a Herodes, (pues él quería buscar al Niño para matarlo), regresaron a su país por otro camino.”
Podemos aprovechar esta fiesta de la Iglesia para reflexionar sobre las enseñanzas que nos da este pasaje evangélico:
*Los magos representan a todos aquellos que buscan, sin cansarse, la luz de Dios, siguen sus señales y, cuando encuentran a Jesucristo, luz de los hombres, le ofrecen con alegría todo lo que tienen.
* La estrella anunció la venida de Jesús a todos los pueblos. Hoy en día, el Evangelio es lo que anuncia a todos los pueblos el mensaje de Jesús.
* Los Reyes Magos no eran judíos como José y María. Venían de otras tierras lejanas (de Oriente: Persia y Babilonia), siguiendo a la estrella que les llevaría a encontrar al Salvador del Mundo. Representan a todos los pueblos de la tierra que desde el paganismo han llegado al conocimiento del Evangelio.
* Los Reyes Magos dejaron su patria, casa, comodidades, familia, para adorar al Niño Dios. Perseveraron a pesar de las dificultades que se les presentaron. Era un camino largo, difícil, incómodo, cansado. El seguir a Dios implica sacrificio, pero cuando se trata de Dios cualquier esfuerzo y trabajo vale la pena.
* Los Reyes Magos tuvieron fe en Dios. Creyeron aunque no veían, aunque no entendían. Quizá ellos pensaban encontrar a Dios en un palacio, lleno de riquezas y no fue así, sino que lo encontraron en un pesebre y así lo adoraron y le entregaron sus regalos. Nos enseñan la importancia de estar siempre pendientes de los signos de Dios para reconocerlos.
Los Reyes Magos fueron generosos al ir a ver a Jesús, no llegaron con las manos vacías. Le llevaron:
Esto nos ayuda a reflexionar en la clase de regalos que nosotros le ofrecemos a Dios y a reconocer que lo importante no es el regalo en sí, sino el saber darse a los demás. En la vida debemos buscar a Dios sin cansarnos y ofrecerle con alegría todo lo que tenemos.
* Los Reyes Magos sintieron una gran alegría al ver al niño Jesús. Supieron valorar el gran amor de Dios por el hombre.
* Debemos ser estrella que conduzca a los demás hacia Dios.
Significado de la fiesta:
Antes de la llegada del Señor, los hombres vivían en tinieblas, sin esperanza. Pero el Señor ha venido, y es como si una gran luz hubiera amanecido sobre todos y la alegría y la paz, la felicidad y el amor hubieran iluminado todos los corazones. Jesús es la luz que ha venido a iluminar y transformar a todos los hombres.
Con la venida de Cristo se cumplieron las promesas hechas a Israel. En la Epifanía celebramos que Jesús vino a salvar no sólo a Israel sino a todos los pueblos.
Epifanía quiere decir "manifestación", iluminación. Celebramos la manifestación de Dios a todos los hombres del mundo, a todas las regiones de la tierra. Jesús ha venido para revelar el amor de Dios a todos los pueblos y ser luz de todas las naciones.
En la Epifanía celebramos el amor de Dios que se revela a todos los hombres. Dios quiere la felicidad del mundo entero. Él ama a cada uno de los hombres, y ha venido a salvar a todos los hombres, sin importar su nacionalidad, su color o su raza.
Es un día de alegría y agradecimiento porque al ver la luz del Evangelio, salimos al encuentro de Jesús, lo encontramos y le rendimos nuestra adoración como los magos.
Fuente: catholic.net

domingo, 1 de enero de 2012
Santa María, Madre de Dios
¡Bendita seas, María, por haber creído lo que el Ángel te anunció!
¡Bendita seas, María, por haber dicho "sí" a la misión que te fue confiada!
¡Bendita seas, María, por ser la Madre de Dios y Madre nuestra!
María: ¡Madre de Dios!
La Iglesia quiere comenzar el año pidiendo la protección de la Santísima Virgen María. La fiesta mariana más antigua que se conoce en Occidente es la de "María, Madre de Dios" (en griego, Theotokos, la que dio a luz a Dios). Ya en las catacumbas o antiquísimos subterráneos que están cavados debajo de la ciudad de Roma y donde se reunían los primeros cristianos para celebrar la Eucaristía, en tiempos de las persecuciones, hay pinturas con este nombre: "María, Madre de Dios".
Si nosotros hubiéramos podido formar a nuestra madre, ¿qué cualidades no le habríamos dado? Pues Cristo, que es Dios, sí formó a su propia madre. Y ya podemos imaginar que la dotó de las mejores cualidades que una criatura humana puede tener.
Pero, ¿es que Dios ha tenido principio? No. Dios nunca tuvo principio, y la Virgen no formó a Dios. Pero Ella es Madre de uno que es Dios, y por eso es Madre de Dios.
Y qué hermoso repetir lo que decía San Estanislao: "La Madre de Dios es también madre mía". Quien nos dio a su Madre santísima como madre nuestra, en la cruz al decir al discípulo que nos representaba a nosotros: "He ahí a tu madre", ¿será capaz de negarnos algún favor si se lo pedimos en nombre de la Madre Santísima?
Al saber que nuestra Madre Celestial es también Madre de Dios, sentimos brotar en nuestro corazón una gran confianza hacia Ella.
Cuando en el año 431 el hereje Nestorio se atrevió a decir que María no era Madre de Dios, se reunieron los 200 obispos del mundo en Éfeso (la ciudad donde la Santísima Virgen pasó sus últimos años) e iluminados por el Espíritu Santo declararon: "La Virgen María sí es Madre de Dios porque su Hijo, Cristo, es Dios". Y acompañados por todo el gentío de la ciudad que los rodeaba portando antorchas encendidas, hicieron una gran procesión cantando: "Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén".
El título "Madre de Dios" es el principal y el más importante de la Virgen María, y de él dependen todos los demás títulos y cualidades y privilegios que Ella tiene.
Madre de Dios, Madre del Príncipe de la Paz
Juan Pablo II
Homilía del 01/01/02 (Jornada Mundial de la Paz)
«¡Salve, Madre santa! Virgen, Madre del Rey, que gobierna cielo y tierra por los siglos de los siglos» (Antífona del canto de entrada). Con este antiguo saludo, la Iglesia se dirige hoy, octavo día después de Navidad y primer día del año, a la santísima Virgen María invocándola como Madre de Dios. El Hijo eterno del Padre ha tomado en ella nuestra carne y, a través de ella se ha hecho «el hijo de David y el hijo de Abraham» (Mt 1,1). María es, pues, su madre verdadera: ¡la Theotokos, la Madre de Dios! Si Jesús es la Vida, María es la Madre de la Vida. Si Jesús es la Esperanza, María es la Madre de la Esperanza. Si Jesús es la Paz, María es la Madre de la Paz, Madre del Príncipe de la Paz. Al entrar en el nuevo año pedimos a esta Madre que nos bendiga. Pidámosle que nos dé a Jesús, nuestra plena bendición, en quien el Padre ha bendecido, de una vez y para siempre, la historia convirtiéndola en una historia de salvación... El Niño nacido en Belén es la Palabra eterna del Padre hecha carne para nuestra salvación; es «Dios con nosotros» que trae con él el secreto de la verdadera paz. Es el Príncipe de la Paz (Is 9,5)...
«¡Salve, Madre santa!» ... El niño que estrechas contra tu pecho, lleva un nombre querido por los pueblos de religión bíblica: «Jesús», que significa «Dios salva». Este es el nombre que le dio el ángel antes de que fuera concebido en tu seno (Lc 2,21). En el rostro del Mesías recién nacido, reconocemos el rostro de cada uno de tus hijos ultrajados y explotados. En particular reconocemos el rostro de los niños cualquiera que sea la raza, pueblo o cultura a la que pertenece. Por ellos, oh María, por su futuro, te pedimos muevas los corazones endurecidos por el odio, a fin de que se abran al amor y la venganza ceda, finalmente, paso al perdón. Oh Madre, alcánzanos que la verdad de esta afirmación –no hay paz sin justicia, y no hay justicia sin perdón- se imprima en el corazón de todos. Sólo así la familia humana podrá encontrar la paz verdadera que nace del encuentro de la justicia con la misericordia.
¡Ayúdanos, Madre santa, Madre del Príncipe de la Paz! ¡Madre de la humanidad y Reina de la Paz, ruega por nosotros!
