Nuestra Señora de Belén

Horarios de Misa

Jueves: 19.30hs.
Sábados: 20 hs.
Domingos: 10 hs. Misa para niños, y 20 hs.

Confesiones: después de Misa.

Bautismos: segundo y cuarto domingo de cada mes.


Secretaría Parroquial


Jueves: 18.30 a 20 hs.
Sábados: 18.30a 20 hs.
Domingos: 11 a 12 hs.


CARITAS

Martes de 14 a 18 hs.



Nuestro Párroco

Pbro. Daniel Gazze



A todos los que ingresen a esta página:


*** BIENVENIDOS ***

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:: Homilías ::

(Clickear sobre la Biblia para leer las lecturas)


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jueves, 5 de abril de 2012

Jueves Santo: Última Cena del Señor

Eucaristía, Sacerdocio Ministerial
y Mandamiento del Amor

Bendición del pan

"Si yo, que soy el Señor y el Maestro, les he lavado los pies,
también ustedes deben lavarse los pies unos a otros."


Jn 13, 1-15

Con este pasaje del Evangelio de San Juan quedamos introducidos en la parte central de los acontecimientos más relevantes de nuestra fe. Entramos de lleno en el Triduo Pascual.

La Última Cena

Jesús quiere despedirse de sus seguidores, de sus compañeros, de sus amigos. Otra vez su gran humildad, su gesto fino y lleno de ternura. Va lavándole los pies a aquellos hombres que lo habían visto ordenar a los vientos y a las olas la quietud en la tormenta, que le habían visto dar la luz a los ojos de los ciegos, hacer caminar a los paralíticos, sanar a los leprosos, resucitar a los muertos. Que lo habían visto radiante como el sol en su Transfiguración y ahora, con un amor inconmensurable, con una humildad sin límites, les está lavando los pies.

Pedro está asustado, no acierta a comprender, pero ante las palabras de Jesús y con su vehemencia natural, le pide que le lave de los pies a la cabeza. Jesús va más allá, está pensando en toda la humanidad...

Entre los doce están los pies de aquel que lo iba a traicionar. Jesús, también los lavó con infinito amor... Y nos mandó hacer eso mismo con todos nuestros hermanos.

Nuestra pobre mente no alcanza a comprender todo el profundo significado de este acto. Ya antes de morir el Señor de la Vida se está anonadando ante los hombres... Y después, otro gesto de amor hasta el extremo: hace del pan su Cuerpo y del vino su Sangre para quedarse con nosotros, para ser nuestro alimento, hasta que Él vuelva.

martes, 21 de febrero de 2012

Comenzamos el Tiempo de Cuaresma



“Conviértete y cree en el Evangelio”
(Mc 1,15)

El miércoles de Ceniza comienza el tiempo de Cuaresma. Los fieles cristianos iniciamos con la imposición de las cenizas el tiempo establecido para la purificación del espíritu. Es un día de ayuno y abstinencia.

Recuerda una antigua tradición del pueblo judío: cuando se sabían en pecado o cuando se querían preparar par una fiesta importante en la que debían estar purificados se cubrían de cenizas y vestían con un saco de tela áspera. De esta forma nos reconocemos pequeños, pecadores y con necesidad de perdón de Dios, sabiendo que del polvo venimos y que al polvo vamos.

El Miércoles de Ceniza es un llamada a la Conversión, como comunidad cristiana y como Iglesia.

Las cenizas nos recuerdan:

El origen del hombre: "Dios formó al hombre con polvo de la tierra" (Gn 2,7).

El fin del hombre: "hasta que vuelvas a la tierra, pues de ella fuiste hecho" (Gn 3,19).

Dice Abrahán: "Aunque soy polvo y ceniza, me atrevo a hablar a mi Señor" (Gn 18,27). Y el salmista: "todos expiran y al polvo retornan" (Sal 104,29).

La raíz de la palabra "humildad" es "humus" (tierra). La ceniza es un signo de humildad, nos recuerda lo que somos. Las cenizas, como polvo, son un signo muy elocuente de la fragilidad, del pecado y de la mortalidad del hombre, y al recibirlas reconocemoa nuestra limitación; riqueza, ciencia, gloria, poder, títulos, dignidades, de nada nos sirven.


Las cenizas se obtienen al quemar las palmas que se bendijeron el anterior Domingo de Ramos y su imposición alcanza verdadero sentido si el corazón se dispone a la humildad y la conversión que representan.

¿Como se imparten las cenizas?

La bendición e imposición de la ceniza tiene lugar en la misa, después de la homilía. Las cenizas son impuestas en la frente del fiel, haciendo la señal de la cruz con ellas mientras el ministro dice las palabras Bíblicas: «Acuérdate de que eres polvo y en polvo te convertirás», o «Conviértete y cree en el Evangelio».

Las cenizas son un sacramental. Éstos no confieren la gracia del Espíritu Santo a la manera de los sacramentos, pero por la oración de la Iglesia los sacramentales «preparan a recibirla y disponen a cooperar con ella» (CIC1670 ss.).

miércoles, 4 de mayo de 2011

Luz de Luz, resplandor de la gloria del Padre



Leer el comentario del Evangelio por

Liturgia latina
Himno de san Ambrosio para Laudes, "Splendor paternae gloriae"

"La Luz ha venido al mundo"

Resplandor de la gloria del Padre
Luz de Luz
Fuente de toda luz,
Día que iluminas el día.

Llenos de fe y confianza,
presentimos la dicha
de ser iluminados por Aquél
que es el resplandor de la gloria del Padre.

Escúchanos, oh Dios,
Creador del mundo, esplendor de la gloria del Padre,
ante quien teme nuestra alma
cuando ha perdido la gracia.

Tú, luz y resplandor del Padre,
nuestra perenne esperanza,
acoge las súplicas que tus siervos elevan
desde todos los rincones de la tierra.

Jesús, resplandor del Padre,
María, Madre de Dios,
José, custodio
de esas dos prendas sagradas.

Oh Padre, fuente de todas las gracias,
oh Hijo, esplendor de la gloria del Padre,
oh Espíritu Santo,
Amor eterno de ambos.

Oh Cristo, esplendor del Padre,
vida y vigor de las almas, en la presencia de los Ángeles,
te ensalzamos con el corazón y los labios,
alternando nuestro canto con sus voces.

Concédenoslo así, oh Padre de las luces,
por medio de tu Hijo
que con el Espíritu Santo,
reina y nos gobierna por los siglos de los siglos.

Oh Dios, Luz del Cielo y Padre de toda luz,
que con poderío admirable
has desplegado la bóveda celeste y la sostienes
con tu paternal providencia.

jueves, 10 de marzo de 2011

Cuaresma: tiempo de conversión


El Miércoles de Ceniza es el principio de la Cuaresma; un día especialmente penitencial, en el que manifestamos nuestro deseo personal de conversión a Dios. Al acercarnos a los templos para que nos impongan las cenizas, expresamos con humildad y sinceridad de corazón, que deseamos convertirnos y creer de verdad en el Evangelio haciéndolo carne en nosotros.


¿Qué es la Cuaresma?

Es el gran tiempo bautismal y penitencial de la Iglesia, los cuarenta días de conversión y purificación interior que nos preparan a la mayor fiesta cristiana del año, la Pascua. La Cuaresma entera es un signo sagrado, un tiempo sacramental de gracia y crecimiento interior.

No es un tiempo triste, sino más bien meditativo y recogido.

Es, por excelencia, el tiempo de conversión y penitencia del año litúrgico. Por eso, en la Eucaristía no se canta el “Gloria” al final del acto penitencial (excepto el Jueves Santo en la misa de la Cena del Señor), ni el “Aleluya” antes del Evangelio. En los primeros siglos de la Iglesia, los catecúmenos tenían su preparación inmediata a los sacramentos de la iniciación en las semanas de Cuaresma. Toda la Iglesia los acompañaba en ese tiempo de purificación y preparación a la Pascua de Resurrección, en la que los creyentes renovaban, como seguimos haciendo hoy, las promesas bautismales.

Comenzando con el Miércoles de Ceniza, la Cuaresma se prolonga hasta el Jueves santo antes de la Misa de la Cena del Señor. Son cuarenta días que dan origen a su nombre de “Cuaresma”, evocando los cuarenta días de ayuno de Jesús en el desierto y otros episodios del Antiguo Testamento, especialmente los cuarenta años del pueblo de Israel para llegar a la tierra prometida. Tiene cinco domingos “de Cuaresma” más el Domingo de la Pasión o de Ramos, en cuyas lecturas los temas de la conversión, el pecado, la penitencia y el perdón, son dominantes. El camino de la Iglesia hacia la Pascua queda iluminado por el largo camino de fidelidad e infidelidad de la historia de la salvación, con vistas a la muerte y resurrección de Cristo. La escucha asidua de la Palabra de Dios y la mayor dedicación a la oración son actitudes fundamentales de la Cuaresma. La limosna, la oración y el ayuno son desde antiguo expresión característica de la conversión cristiana.


Oración (de la Liturgia de las horas)

Conviértenos a ti, Dios salvador nuestro, y ayúdanos a progresar en el conocimiento de tu palabra, para que así la celebración de esta Cuaresma dé en nosotros fruto abundante. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, quien contigo vive y reina en unidad con el Espíritu Santo, por los siglos de los siglos. Amén.

martes, 11 de enero de 2011

Tiempo Ordinario



Tiempo Ordinario (también llamado "Tiempo durante el año") es aquella parte del año litúrgico distinta de los llamados Tiempos Fuertes: Adviento, Navidad, Cuaresma y Pascua.

Son 33 o 34 semanas (domingos) en el transcurso del año, divididos en dos partes.

La primera parte del Tiempo Ordinario comienza el lunes posterior al Bautismo del Señor y se prolonga hasta el martes anterior al miércoles de Ceniza, día en que comienza el Tiempo de Cuaresma.

La segunda parte del Tiempo Ordinario comienza el lunes siguiente al domingo de Pentecostés y se prolonga hasta el día anterior al primer domingo de Adviento.

Las fechas varían cada año, pues se toman en cuenta los calendarios antiguos que estaban determinados por las fases lunares, para fijar la fecha de la Pascua, y a partir de ahí se estructura todo el año litúrgico.


El Tiempo Ordinario el tiempo más largo, cuando la comunidad de bautizados es llamada a profundizar en el Misterio Pascual y a vivirlo en el desarrollo de la vida de todos los días.

Por eso las lecturas bíblicas de las misas son de gran importancia para la formación cristiana de la comunidad. Esas lecturas no se hacen para cumplir con un ceremonial, sino para conocer y meditar el mensaje de salvación apropiado a todas las circunstancias de la vida, y así poder celebrar más plenamente el misterio del amor de Dios.

Para este tiempo litúrgico se utiliza el color verde, signo de esperanza.


lunes, 22 de noviembre de 2010

Adviento: tiempo de preparación y gracia

Calendario Litúrgico

Con la Solemnidad de Cristo Rey, que celebramos ayer, se termina el Tiempo Ordinario y comienza el Nuevo Año Litúrgico con el tiempo de Adviento.

Durante este período tan especial, la Iglesia nos invita a reflexionar sobre el tiempo y darnos cuenta de que somos parte de la eternidad. Dios siempre nos lleva adelante. El calendario litúrgico es una forma de ver cómo Dios camina a nuestro lado. La liturgia constantemente nos llama a adentrarnos en este caminar hacia lo infinito.

Debemos darnos cuenta de que este tiempo de Adviento es una invitación al recogimiento que nos permitirá recibir mejor al Salvador del Mundo.


domingo, 4 de abril de 2010

Domingo de Pascua


¡¡¡Jesús Resucitó!!!

¡Aleluya! ¡Aleluya!

¡¡¡FELIZ PASCUA PARA TODOS!!!

Secuencia de Pascua

Ofrezcan los cristianos
ofrendas de alabanza
a gloria de la Víctima
propicia de la Pascua.

Cordero sin pecado
que a las ovejas salva,
a Dios y a los culpables
unió con nueva alianza.

Lucharon vida y muerte
en singular batalla,
y, muerto el que es la Vida,
triunfante se levanta.

«¿Qué has visto de camino,
María, en la mañana?»
«A mi Señor glorioso,
la tumba abandonada,

los ángeles testigos,
sudarios y mortaja.
¡Resucitó de veras
mi amor y mi esperanza!

Vengan a Galilea,
allí el Señor aguarda;
allí verán los suyos
la gloria de la Pascua. »

Primicia de los muertos,
Sabemos por tu gracia
que estás resucitado;
la muerte en ti no manda.

Rey vencedor, apiádate
de la miseria humana
y da a tus fieles parte
en tu victoria santa.





Proclo de Constantinopla (hacia 390-446), obispo
Sermón 14; PG 65, 796

«Día de gozo y de alegría» (Salmo 117,24)


¡Qué fiesta más bella la de Pascua! ¡Qué bella la asamblea! ¡Esta fiesta contiene en sí tantos misterios antiguos y nuevos! En esta semana de fiesta, o mejor de alegría, por toda la tierra los hombres se alegran e incluso las potestades del cielo se unen a nosotros para celebrar con gozo la resurrección del Señor. Exultan los ángeles y los arcángeles que esperan que el rey de los cielos, Cristo nuestro Dios, vuelva de la tierra vencedor; exultan los coros de los santos que proclaman a Cristo «el que fue engendrado antes de la aurora» (Sl 109,3). Exulta la tierra: la sangre de un Dios la ha lavado. Exulta el mar: el paso del Señor lo ha honrado. Que exulte todo hombre renacido del agua y del Espíritu; que exulte Adán, el primer hombre, liberado de la antigua maldición...

La resurrección de Cristo no sólo ha instaurado este día de fiesta, sino que en lugar del sufrimiento nos procura la salvación, en lugar de la muerte la inmortalidad, en lugar de las heridas la sanación, en lugar de la degradación la resurrección. En otro tiempo el misterio de Pascua se realizaba en Egipto según los ritos señalados por la Ley; el sacrificio del cordero no era más que un signo. Pero hoy celebramos, según el Evangelio, una pascua espiritual que es el día de la resurrección. Allí se inmolaba un cordero del rebaño...; aquí es Cristo en persona el que se ofrece como cordero de Dios. Allí, un animal del aprisco; aquí, no un cordero, sino el pastor, él mismo, el que da su vida por sus ovejas (Jn 10,11)... Allí, los hebreos atravesaron el mar Rojo y entonaron un himno de victoria en honor de su defensor: «Cantemos al Señor, sublime es su victoria» (Ex 15,1). Aquí, los que han sido considerados dignos del bautismo, cantan en su corazón el himno de victoria: «Uno solo es santo, un solo Dios, Jesucristo en la gloria de Dios Padre. Amén». Y el profeta exclama: «El Señor reina vestido de majestad» (Sl 92,1). Los hebreos atravesaron el desierto y comieron el maná. Hoy, al salir de las fuentes bautismales comen el pan bajado del cielo (Jn 6,51).



sábado, 3 de abril de 2010

Sábado Santo: descenso del Señor al abismo

Homilía antigua, anónima, sobre el grande y santo Sábado

¿Qué es lo que hoy sucede? Un gran silencio envuelve la tierra; un gran silencio porque el Rey duerme. La tierra temió sobrecogida, porque Dios se durmió en la carne y ha despertado a los que dormían desde antiguo. Dios ha muerto en la carne y ha puesto en conmoción al abismo.

Va a buscar a nuestro primer padre como si fuera la oveja perdida. Quiere absolutamente visitar a los que viven en tinieblas y en sombra de muerte. Él, que es al mismo tiempo Dios e Hijo de Dios, va a librar de su prisión y de sus dolores a Adán y a Eva.

El Señor, teniendo en sus manos las armas vencedoras de la cruz, se acerca a ellos. Al verlo nuestro primer padre Adán, asombrado por tan gran acontecimiento, exclama y dice a todos: «Mi Señor esté con todos». Y Cristo, respondiendo, dice a Adán: «Y con tu espíritu». Y tomándolo por la mano le añade: Despierta, tú que duermes, levántate de entre los muertos y Cristo será tu luz.

Yo soy tu Dios, que por ti y por todos los que han de nacer de ti me he hecho tu hijo; y ahora te digo que tengo el poder de anunciar a los que están encadenados: «salgan»; y a los que se encuentran en las tinieblas: «ilumínense»; y a los que duermen: «levántense».

A ti te mando: despierta tú que duermes, pues no te creé para que permanezcas cautivo en el abismo; levántate de entre los muertos, pues yo soy la vida de los muertos. Levántate, obra de mis manos; levántate, imagen mía, creado a mi semejanza. Levántate, salgamos de aquí, porque tú en mí, y yo en ti, formamos una sola e indivisible persona.

Por ti yo, tu Dios, me he hecho tu hijo; por ti yo, tu Señor, he revestido tu condición servil; por ti yo, que estoy sobre los cielos, he venido a la tierra y he bajado al abismo; por ti me he hecho hombre, semejante a un inválido que tiene su cama entre los muertos; por ti, que fuiste expulsado del huerto, he sido entregado a los judíos en el huerto, y en el huerto he sido crucificado.

Contempla los salivazos de mi cara, que he soportado para devolverte tu primer aliento de vida; contempla los golpes de mis mejillas, que he soportado para reformar, de acuerdo con mi imagen, tu imagen deformada; contempla los azotes en mis espaldas, que he aceptado para aliviarte del peso de los pecados, que habían sido cargados sobre tu espalda; contempla los clavos que me han sujetado fuertemente al madero, pues los he aceptado por ti, que maliciosamente extendiste una mano al árbol prohibido.

Dormí en la cruz, y la lanza atravesó mi costado, por ti, que en el paraíso dormiste, y de tu costado diste origen a Eva. Mi costado ha curado el dolor del tuyo. Mi sueño te saca del sueño del abismo. Mi lanza eliminó aquella espada que te amenazaba en el paraíso.

Levántate, salgamos de aquí. El enemigo te sacó del paraíso; yo te coloco no ya en el paraíso, sino en el trono celeste. Te prohibí que comieras del árbol de la vida, que no era sino imagen del verdadero árbol; yo soy el verdadero árbol, yo, que soy la vida y que estoy unido a ti. Coloqué un querubín que fielmente te vigilara; ahora te concedo que el querubín, reconociendo tu dignidad, te sirva.

El trono de los querubines está preparado, los portadores atentos y preparados, el tálamo construido, los alimentos prestos, se han embellecido los eternos tabernáculos y moradas, han sido abiertos los tesoros de todos los bienes, y el reino de los cielos está preparado desde toda la eternidad.

viernes, 2 de abril de 2010

Viernes Santo: Jesús muere en la Cruz


El fue traspasado por nuestras rebeldías
y triturado por nuestras iniquidades;
y por sus heridas fuimos sanados.

(Is 53,5)


De la película: "La Pasión del Cristo", de Mel Gibson

El Viernes Santo es el día de Pasión y Muerte del Señor y del ayuno pascual como signo exterior de nuestra participación en su sacrificio.

Este día no hay celebración eucarística, pero tenemos la acción litúrgica después de medio día para conmemorar la Pasión y la Muerte de Cristo. Cristo aparece como el Siervo de Dios anunciado por los profetas, el Cordero que se sacrifica por la salvación de todos.

La Cruz es el elemento que domina toda la celebración iluminada por la luz de la resurrección; se nos muestra como trono de gloria e instrumento de victoria, por esto es presentada a la adoración de los fieles.

El Viernes Santo no es día de llanto ni de luto, sino de amorosa y gozosa contemplación del sacrificio redentor del que brotó la salvación. Cristo no es un vencido sino un vencedor, un sacerdote que consuma su ofrenda, que libera y reconcilia, por eso nuestra alegría.


María, junto a su Hijo


María Magdalena, María y Juan, al pie de la Cruz

Acompañemos a María en su dolor profundo, el dolor de una madre que pierde a su Hijo amado. Ha presenciado la muerte más atroz e injusta que se haya realizado jamás, pero al mismo tiempo le alienta una gran esperanza sostenida por la fe. María vio a su hijo abandonado por los apóstoles temerosos, flagelado por los soldados romanos, coronado con espinas, escupido, abofeteado, caminando descalzo debajo de un madero astilloso y muy pesado hacia el monte Calvario, donde finalmente presenció la agonía de su muerte en una cruz, clavado de pies y manos.

María saca su fortaleza de la oración y de la confianza en que la Voluntad de Dios es lo mejor para nosotros, aunque nosotros no lo comprendamos.

Es Ella quien con su compañía, su fortaleza y su fe nos da fuerza en los momentos de dolor, en los sufrimientos diarios... Pidámosle la gracia de sufrir unidos a Jesucristo, en nuestro corazón, para así unir los sacrificios de nuestra vida a los de ella. Y comprendamos que en el dolor, somos más parecidos a Cristo y capaces de amarlo con mayor intensidad.

La imagen de la Virgen dolorosa nos enseña a tener fortaleza ante los sufrimientos de la vida. Encontremos en Ella la compañía y la fuerza para dar sentido a los propios sufrimientos.


viernes, 26 de marzo de 2010

SEMANA SANTA



HORARIOS DE MISA Y CELEBRACIONES



VIA CRUCIS VIVIENTE

Sábado 27 de marzo, 21 hs.
DOMINGO DE RAMOS

Domingo 28 de marzo, 10 hs. (El sábado 27 no habrá Misa en la Parroquia.)

MISA CRISMAL

Miércoles 31 de marzo, 19.30 hs. En la Catedral Metropolitana, Misa presidida por el arzobispo y concelebrada por todo el presbiterio.

JUEVES SANTO

Jueves 1º de abril, 20 hs. Misa de la Cena del Señor.

Posteriormente, Adoración del Santísimo Sacramento y Confesiones.


VIERNES SANTO

Viernes 2 de abril, de 9 a 12 hs. Confesiones.

Viernes 2 de abril, 18 hs. Celebración de la Pasión y Muerte de Nuestro Señor.


A las 21 hs., Via Crucis por las calles del barrio.

VIGILIA PASCUAL

Sábado 3 de abril, de 9 a 12 hs. Confesiones.

Sábado 3 de abril, 21 hs.

DOMINGO DE PASCUA

Domingo 4 de abril, 10 hs. Misa en la Capilla Nuestra Señora de La Guardia. (El domingo 4 no habrá Misa en la Parroquia.)



miércoles, 17 de febrero de 2010

Cuaresma: tiempo de conversión


El Miércoles de Ceniza es el principio de la Cuaresma; un día especialmente penitencial, en el que manifestamos nuestro deseo personal de conversión a Dios. Al acercarnos a los templos a que nos impongan las cenizas, expresamos con humildad y sinceridad de corazón, que deseamos convertirnos y creer de verdad en el Evangelio haciéndolo carne en nosotros.





¿Qué es la Cuaresma?


Es el gran tiempo bautismal y penitencial de la Iglesia, los cuarenta días de conversión y purificación interior que nos preparan a la mayor fiesta cristiana del año, la Pascua. La Cuaresma entera es un signo sagrado, un tiempo sacramental de gracia y crecimiento interior.

No es un tiempo triste, sino más bien meditativo y recogido.

Es, por excelencia, el tiempo de conversión y penitencia del año litúrgico. Por eso, en la Eucaristía no se canta el “Gloria” al final del acto penitencial (excepto el Jueves Santo en la misa de la Cena del Señor), ni el “Aleluya” antes del Evangelio. En los primeros siglos de la Iglesia, los catecúmenos tenían su preparación inmediata a los sacramentos de la iniciación en las semanas de Cuaresma. Toda la Iglesia los acompañaba en ese tiempo de purificación y preparación a la Pascua de Resurrección, en la que los creyentes renovaban, como seguimos haciendo hoy, las promesas bautismales.

Comenzando con el Miércoles de Ceniza, la Cuaresma se prolonga hasta el Jueves santo antes de la Misa de la Cena del Señor. Son cuarenta días que dan origen a su nombre de “Cuaresma”, evocando los cuarenta días de ayuno de Jesús en el desierto y otros episodios del Antiguo Testamento, especialmente los cuarenta años del pueblo de Israel para llegar a la tierra prometida. Tiene cinco domingos “de Cuaresma” más el Domingo de la Pasión o de Ramos, en cuyas lecturas los temas de la conversión, el pecado, la penitencia y el perdón, son dominantes. El camino de la Iglesia hacia la Pascua queda iluminado por el largo camino de fidelidad e infidelidad de la historia de la salvación, con vistas a la muerte y resurrección de Cristo. La escucha asidua de la Palabra de Dios y la mayor dedicación a la oración son actitudes fundamentales de la Cuaresma. La limosna, la oración y el ayuno son desde antiguo expresión característica de la conversión cristiana. La “Cuaresma de Justicia y Fraternidad” a la que nos llama la Iglesia es una ocasión de ampliar la ayuda fraterna hacia Cristo hambriento y sediento en nuestros días.

Oración (de la Liturgia de las horas)

Conviértenos a ti, Dios salvador nuestro, y ayúdanos a progresar en el conocimiento de tu palabra, para que así la celebración de esta Cuaresma dé en nosotros fruto abundante. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, quién contigo vive y reina en unidad con el Espíritu Santo, por los siglos de los siglos. Amén.

viernes, 20 de noviembre de 2009

Culminando el Tiempo Ordinario

Calendario Litúrgico

Con la Solemnidad de Cristo Rey, que celebraremos el domingo 22 de noviembre, se termina el Tiempo Ordinario y dará comienzo el Nuevo Año Litúrgico con el tiempo de Adviento.

Durante este período tan especial, la Iglesia nos invita a reflexionar sobre el tiempo y darnos cuenta de que somos parte de la eternidad. Dios siempre nos lleva adelante. El calendario litúrgico es una forma de ver cómo Dios camina a nuestro lado. La liturgia constantemente nos llama a adentrarnos en este caminar hacia lo infinito.

Debemos darnos cuenta de que este tiempo de Adviento es una invitación al recogimiento que nos permitirá recibir mejor al Salvador del Mundo.

jueves, 19 de noviembre de 2009

Presentaciones del Coro Arquidiocesano

"La belleza de Dios se manifiesta de muchas maneras y en la música lo hace muy especialmente. El cantar mismo es casi volar, elevarse hacia Dios, anticipar de algún modo la eternidad".
Benedicto XVI

El Coro Arquidiocesano invita a presenciar sus próximos conciertos, preparando el Advenimiento del Salvador.


15 de Noviembre: Pquia. Jesús Sacramentado, 21:00 hs.

22 de Noviembre: Convento San Francisco, 20:00 hs.

29 de Noviembre: Pquia. San Pedro, 20:30 hs. (Este concierto incluirá a un grupo de cámara de ocho músicos porque interpretaremos música de la comunidad de Taizé) los mismos serán: Pablo Villaverde : Órgano, Martina Muchiutti : Flauta, Pablo Fernández Brollo : Fagot, Darío Defilippis : Clarinete, Rodrigo Zambade : Trompeta, Guillermo González: Corno Inglés, Flauta dulce , Oboe.

5 de Diciembre: Catedral Metropolitana, 21:00 hs.

8 de Diciembre: Entre Ríos, Catedral de Paraná, 21:00 hs.

12 de Diciembre: Carmelo de Santa Fe, 20:30 hs.

13 de Diciembre: Capilla Santa Lucia, 19:00 hs.

20 de Diciembre: Esperanza, Basílica Natividad de La Virgen, 20:00 hs.

El Coro Arquidiocesano de Santa Fe fue fundado en el año 1991 y comenzó su preparación en la Parroquia Sagrado Corazón de Jesús correspondiente a la Arquidiócesis de Santa Fe de la Vera Cruz, Argentina. En principio, sus actuaciones se desarrollaron en ámbitos parroquiales para solemnizar misas y actos litúrgicos, especialmente los presididos por el Arzobispo de la arquidiócesis. Con los años su labor se volcó casi en su totalidad a la de realizar conciertos exclusivamente de música sacra, teniendo como propósito difundir la exaltación y la plegaria a Dios a través de la música y el canto, Desde entonces ha realizado más de doscientos conciertos y presentaciones en templos y salas de la ciudad de Santa Fe.

Integrantes:

María Cecilia Aguirre, María de los Ángeles Aguirre, Adrián Armando, Celeste Ayub, Emanuel Banchio, Sandra Carreño, Gabriela Eusebio, Carolina Facio, Hna. Sandra Leonides Gutiérrez, Clara Gandolla, Elisabet Gonzáles, Gastón Gramajo, Juan José Grande, Iara Jimenez, Bárbara Landa, José Saracio, Juan Ignacio Sorbellini, Rita Gabriela Toffolini y Claudia Welk.

Dirección: Miguel Piva.

Repertorio:

No debemos dormir, Verbum Caro, Dadme Albricias y Riu, Riu, Chiu del Cancionero de Upsala; O Magnum Mysterium y Quem Vidistis de Francis Poulenc; Huayno de la navidad (J.Ezkurra), Noche anunciada (Ariel Ramirez) y Carnavalito de la noche buena serán los temas folklóricos del repertorio y finalizaremos con tres villancicos: A la nanita nana, El noi de la mare y Vamos a Celebrar (Anónimo)

Visitá la página del Coro Arquidiocesano: www.arquisantafe.org.ar/coro

viernes, 10 de julio de 2009

Liturgia de las Horas

"La Liturgia de las Horas es santificación de la jornada" (Pablo VI, Laudis canticum 2).

Orar sin desfallecer


El Señor nos dijo que "es necesario orar siempre y no desfallecer" (Lc 18,1); "estén en vela, orando en todo tiempo para que tengan fuerza" (21,36). Y lo mismo nos mandaron los Apóstoles: "Aplíquense asiduamente a la oración" (Rm 12,12), "perseveren constantemente en la oración" (Col 3,2), "noche y día" (1Tes 3,10).

Si el Señor nos manda orar siempre, ello significa que quiere orar en nosotros siempre, por la acción de su Espíritu. Por tanto, en la medida en que no oramos y que vivimos olvidados de Dios, en esa medida estamos resistiendo al Espíritu de Jesús.

Pues bien ¿cómo podremos orar siempre? Muchas prácticas privadas tradicionales nos ayudarán a ello: la repetición de jaculatorias, la atención a la presencia de Dios, la ofrenda reiterada de nuestras obras, las súplicas frecuentes ocasionadas por las mismas circunstancias de la vida, la petición de perdón con ocasión de tantos pecados nuestros o ajenos, las alabanzas y acciones de gracias "siempre y en todo lugar"... Siempre y en todo lugar tenemos que avivar la llama de la oración continua.

La Iglesia nos brinda la Liturgia de las Horas como ayuda para avivar esta llama de la oración continua, que es deber de todo bautizado.

Más información y Liturgia de las Horas en formato digital en: Liturgia de las Horas

sábado, 4 de julio de 2009

Coro


¡¡¡TE ESTAMOS ESPERANDO!!!


El coro se reúne todos los JUEVES a las 17,30 hs. ¡Te invitamos a participar!

Por más información, dirigirse a la secretaría parroquial, los jueves y sábados de 18.30 a 20 hs.

O contactar a la Sra. María de los Ángeles Dagatti.