

Horarios de Misa
Sábados: 20 hs.
Domingos: 10 hs. Misa para niños, y 20 hs.
Confesiones: después de Misa.
Bautismos: segundo y cuarto domingo de cada mes.
Secretaría Parroquial
Jueves: 18.30 a 20 hs.
Sábados: 18.30a 20 hs.
Domingos: 11 a 12 hs.
CARITAS
Martes de 14 a 18 hs.

Nuestro Párroco
lunes, 30 de julio de 2012
sábado, 28 de julio de 2012
viernes, 27 de julio de 2012
¡El deporte en el corazón!

la buena voluntad generada por este evento deportivo internacional
pueda brindar sus frutos, promoviendo la paz y la reconciliación en todo el mundo.
Sobre todos los que participan en los Juegos Olímpicos de Londres,
invoco las abundantes bendiciones del Dios Todopoderoso.»
Benedicto XVI

jueves, 26 de julio de 2012
¡¡¡Feliz Día de los Abuelos!!!
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domingo, 22 de julio de 2012
Homilía Dominical

viernes, 20 de julio de 2012
¡Día del Amigo!

¡¡¡MUY FELIZ DÍA A TODOS USTEDES,
AMIGOS EN CRISTO, EL AMIGO FIEL!!!
Y celebramos también el 3° año de este blog, que nos mantiene comunicados.


lunes, 16 de julio de 2012
Festividad de Nuestra Señora del Carmen

Historia de la Devoción a
Nuestra Señora del Monte Carmelo
Según la tradición carmelita, el día de Pentecostés, ciertos piadosos varones, que habían seguido la traza de vida de los Profetas Elías y Eliseo, abrazaron la fe cristiana; siendo ellos los primeros que levantaron un templo a la Virgen María en la cumbre del Monte Carmelo, en el lugar mismo desde donde Elías viera la nube, que prefiguraba la fecundidad de la Madre de Dios. Estos religiosos se llamaron Hermanos de Santa María del Monte Carmelo, y pasaron a Europa en el siglo XIII, aprobando su regla el Papa Inocencio IV en 1245, bajo el generalato de San Simón Stock.
El 16 de julio de 1251, la Virgen María se apareció a Simón Stock, su fervoroso servidor, y le entregó el hábito que había de ser su signo distintivo. Inocencio bendijo ese hábito y le otorgó varios privilegios, no sólo para los religiosos de la Orden, sino también para todos los cófrades de Nuestra Señora del Monte Carmelo. Llevando éstos el escapulario, que es la reducción del que llevan los Carmelitas, participan de todos los méritos y oraciones de la Orden y pueden esperar de la Santísima Virgen verse pronto libres del purgatorio, si hubieran sido fieles en observar las condiciones impuestas para su uso.
En este día pidamos acrecentamiento de devoción a María Santísima que tan espléndida es con sus devotos; pues promete a los que lleven puesto su santo escapulario la eterna salvación y el alivio y abreviación de las penas del purgatorio.
¡Vayamos a María, quien nos llama con su voz dulcísima de Madre!
Promesas de Nuestra Señora del Carmen a San Simón Stock
16 de julio de 1251 "El que muere vestido de este Escapulario no sufrirá las penas del fuego eterno". El Escapulario tiene un significado muy profundo para quien lo lleva puesto. Es un riquísimo "Obsequio del Cielo" que nos ha traído la misma Santa Virgen María; y a cada uno le dice así: "Perseveren llevando puesto devotamente el Santo Escapulario, porque es mi Hábito. El hecho de andar vestidos con este Hábito mío, significa que están continuamente pensando en mí; y que yo,a la vez, siempre estoy pensando en ustedes; y ayudándolos en asegurar la vida eterna".
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a San Simón Stock
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domingo, 15 de julio de 2012
Homilía Dominical

martes, 10 de julio de 2012
San Benito Abad
No antepongan nada, absolutamente, a Cristo
De la Regla de san Benito, abad
Por lo tanto, despertémonos ya de una vez, obedientes a la llamada que nos hace la Escritura: ya es hora de despertarnos del sueño. Y, abiertos nuestros ojos a la luz divina, escuchemos bien atentos la advertencia que nos hace cada día la voz de Dios: "Si escuchan hoy su voz, no endurezcan el corazón"; y también: "Quien tenga oídos que oiga lo que dice el Espíritu a las Iglesias".
¿Y qué es lo que dice? Vengan, hijos, escúchenme: los instruiré en el temor del Señor. Caminen mientras tengan luz, antes de que los sorprendan las tinieblas de la muerte. Y el Señor, buscando entre la multitud de los hombres a uno que realmente quisiera ser operario suyo, dirige a todos esta invitación: ¿Hay alguien que ame la vida y desee días de prosperidad? Y, si tú, al oír esta invitación, respondes: «Yo», entonces Dios te dice: «Si amas la vida verdadera y eterna, guarda tu lengua del mal, tus labios de la falsedad; apártate del mal, obra el bien, busca la paz y corre tras ella. Si así lo hacen, mis ojos estarán sobre ustedes y mis oídos atentos a sus plegarias; y, antes de que me invoquen, les diré: Aquí estoy».
¿Qué hay para nosotros más dulce, hermanos muy amados, que esta voz del Señor que nos invita? Vean cómo el Señor, con su amor paternal, nos muestra el camino de la vida.
Ceñida, pues, nuestra cintura con la fe y la práctica de las buenas obras, avancemos por sus caminos, tomando por guía el Evangelio, para que alcancemos a ver a aquel que nos ha llamado a su reino. Porque, si queremos tener nuestra morada en las estancias de su reino, hemos de tener presente que para llegar allí hemos de caminar a prisa por el camino de las buenas obras.
Así como hay un celo malo, lleno de amargura, que separa de Dios y lleva al infierno, así también hay un celo bueno, que separa de los vicios y lleva a Dios y a la vida eterna. Éste es el celo que han de practicar con ferviente amor los monjes, esto es: estimando a los demás más que a uno mismo; soporten con una paciencia sin límites sus debilidades, tanto corporales como espirituales; pongan todo su empeño en obedecerse los unos a los otros; procuren todos el bien de los demás, antes que el suyo propio; pongan en práctica un sincero amor fraterno; vivan siempre en el temor y amor de Dios; amen a su abad con una caridad sincera y humilde; no antepongan nada absolutamente a Cristo, el cual nos lleve a todos juntos a la vida eterna.
Oración
Señor, Dios nuestro, que hiciste del abad san Benito un esclarecido maestro en la escuela del divino servicio, concédenos, por su intercesión, que, prefiriendo tu amor a todas las cosas, avancemos por la senda de tus mandamientos con libertad de corazón. Por nuestro Señor Jesucristo.

lunes, 9 de julio de 2012
1816 - 9 de julio - 2012

Hay riquezas que debemos agradecer y alentar, pero debemos tener cuidado de acostumbrarnos a justificar nuestros males y debilidades, como a postergar las soluciones. Hoy el tema de la inseguridad, potenciado por el avance de la droga, se ha convertido en una realidad que reclama una atención y una respuesta que no podemos demorar y nos compromete a todos.
No cabe duda que en una sociedad políticamente organizada, la responsabilidad de la dirigencia es mayor en la búsqueda de caminos que fortalezcan los lazos de pertenencia, como la equidad en el desarrollo de la comunidad. Es propio de la dirigencia, como parte de la virtud de la prudencia, saber crear las condiciones que hacen al bien común, manejar los tiempos de un justo crecimiento para el bienestar de todos los ciudadanos y asegurar el marco de una convivencia en paz. Es normal en la vida de una democracia la diversidad de opiniones, pero es un signo de su madurez la capacidad de generar políticas en las que todos se sientan parte. Esto significa búsqueda de consensos y no escalada de conflictos. La mayor marginalidad del ciudadano es estar en una comunidad y no sentirse parte de ella. Nos sentimos en nuestra propia vereda, tal vez con alguna cuota de razón, pero nos alejamos de esa verdad más grande que es sentirnos parte de una misma Nación con su historia y cultura. Con dolor escuchamos decir que los argentinos somos rehenes de nosotros mismos, de nuestros enfrentamientos y descalificaciones, y que nos falta encontrarnos en objetivos mayores de crecimiento e inclusión que recreen un clima de amistad social.
Hace 10 años hablábamos de "Recrear la voluntad de ser Nación" y, para ello, decíamos: "queremos convocar a la magnanimidad a toda la dirigencia argentina" (CEA 80° Asamblea Plenaria del Episcopado, 11-11-2000). Aquellas reflexiones siguen siendo actuales. Es magnánimo el que está dispuesto a sacrificios y esfuerzos en pos de grandes causas. La magnanimidad es la virtud propia del dirigente, del que ocupa un cargo de responsabilidad en el marco de la unidad y crecimiento de una comunidad. Ella necesita de ideales y valores morales que motivan su gestión y nos exige espíritu de diálogo, de austeridad y coherencia de vida, como esa capacidad de reconocer errores que nos abre a una madura disposición de cambio que es expresión de sabiduría política. La magnanimidad del dirigente es causa ejemplar para el crecimiento de una comunidad. Ella ennoblece al dirigente, lo purifica de la tentación del poder y mantiene viva en la sociedad el aprecio por los valores e ideales mayores. Elevemos en este día una oración por nuestra Patria, para que encontremos como argentinos el camino de la concordia y la solidaridad que nos permita superar enfrentamientos y construir juntos el país que soñaron nuestros mayores y del que estamos en deuda. Danos, para ello, Señor: "la sabiduría del diálogo y la alegría de la esperanza que no defrauda". Amén.

domingo, 8 de julio de 2012
Homilía Dominical

domingo, 1 de julio de 2012
Homilía Dominical
Tu fe te ha salvado dice Jesús a la hemorroísa. Basta que creas al papá angustiado de la niña muerta. El evangelio de hoy nos ayuda a reflexionar sobre la fe que nos pide el Señor.

"No temas, basta que creas"
Jesús fue con él y lo seguía una gran multitud que lo apretaba por todos lados.
Había sufrido mucho en manos de numerosos médicos y gastado todos sus bienes sin resultado; al contrario, cada vez estaba peor. Como había oído hablar de Jesús, se le acercó por detrás, entre la multitud, y tocó su manto, porque pensaba: "Con sólo tocar su manto quedaré curada".
Jesús se dio cuenta en seguida de la fuerza que había salido de él, se dio vuelta y, dirigiéndose a la multitud, preguntó: "¿Quién tocó mi manto?".
Jesús le dijo: "Hija, tu fe te ha salvado. Vete en paz, y queda curada de tu enfermedad".
Todavía estaba hablando, cuando llegaron unas personas de la casa del jefe de la sinagoga y le dijeron: "Tu hija ya murió; ¿para qué vas a seguir molestando al Maestro?".
Pero Jesús, sin tener en cuenta esas palabras, dijo al jefe de la sinagoga: "No temas, basta que creas".
Y sin permitir que nadie lo acompañara, excepto Pedro, Santiago y Juan, el hermano de Santiago, fue a casa del jefe de la sinagoga. Allí vio un gran alboroto, y gente que lloraba y gritaba.
Y se burlaban de él. Pero Jesús hizo salir a todos, y tomando consigo al padre y a la madre de la niña, y a los que venían con él, entró donde ella estaba.
La tomó de la mano y le dijo: "Talitá kum", que significa: "¡Niña, yo te lo ordeno, levántate".
En seguida la niña, que ya tenía doce años, se levantó y comenzó a caminar. Ellos, entonces, se llenaron de asombro, y él les mandó insistentemente que nadie se enterara de lo sucedido. Después dijo que le dieran de comer.
Beato Juan Pablo II
Discurso a los jóvenes de Chile 02/04/1987
